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Thomas Piketty probablemente no sepa ni que Navarra existe. En toda su obra no hay ni una sola referencia a la Comunidad Foral. Ni a su fiscalidad propia, ni a su modelo de concertada, ni a sus comarcas despobladas. Pero eso no importa. Lo que importa es que Navarra, por sus caracterรญsticas, es el laboratorio perfecto para verificar o desmentir sus tesis. Y una vez realizada la comprobaciรณn, Navarra no sale muy bien parada.

I Parte.
LAS MENTIRAS QUE NOS CONTAMOS A NOSOTROS MISMOS.
Dejemos una cosa clara desde el principio: Aquรญ no hablamos de riqueza, claro que somos ricos, Navarra lo es. Hablamos de desigualdad… y vistos los datos, eso deberรญa darnos vergรผenza.
Piketty demostrรณ con su famosa fรณrmula R > G, que cuando la rentabilidad del capital supera al crecimiento, la riqueza se hereda, no se gana. Navarra podรญa presumir de ser una excepciรณn a esa regla. Lo fue. UPN en 2015 entregรณ la gestiรณn de Navarra con el coeficiente de Gini en 32.6%. Tras los cuatro aรฑos de Gobierno del Cambio, el รญndice habรญa bajado 8 puntos, hasta el 24.7, la envidia del paรญs. En los 7 aรฑos de gobierno socialista volvemos a rozar el รญndice 31, casi igualando la media estatal. Hemos tirado por la borda cuatro aรฑos de buen gobierno, y seguimos hablando del gobierno progresista de Navarra.
Por si eso fuera poco, tambiรฉn tenemos un dato del que no solemos presumir: la mayor brecha salarial de entre todas las CCAA, el 20,68%, cinco puntos mรกs que la media estatal. Las mujeres cobran 7.161 euros menos al aรฑo que los hombres. Y no es que no haya leyes; es que no hay inspecciรณn, no hay transparencia de datos por empresas, no hay sanciones. Piketty propone que cada empresa de mรกs de 50 trabajadores publique sus tablas salariales por gรฉnero. En Navarra eso no existe ni como mera posibilidad.
La vivienda en Pamplona roza los 3.077 โฌ/mยฒ. Un piso de 80 metros cuesta de media unos 240.000 euros, y una VPO de tres habitaciones ya supera los 270.000. Los que tengan padres propietarios tendrรกn la suerte de acceder a una vivienda en propiedad… cuando estos mueran. Mientras tanto las hipotecas, si consiguen una, les darรกn la impresiรณn de serlo.
Tambiรฉn estรก el alquiler. Aquรญ ni siquiera tenemos una beca de alquiler que no parezca un ridรญculo parche. Y mientras:

Las comarcas rurales tienen tasas AROPE de pobreza que doblan a las de Pamplona, el 28,43% en la Ribera Alta, mas del doble del 12,71% en las localidades ribereรฑas del Arga, -recordemos otra vez que no hablamos de pobreza sino de desigualdad- que afecta principalmente a los jรณvenes que se ven obligados a abandonar sus pueblos para ir a las cabeceras de Comarca o a la capital, empobreciendo y envejeciendo los nรบcleos rurales.
La emigraciรณn juvenil no es una elecciรณn, es una expulsiรณn. Y la herencia rural, la tierra, la casa del pueblo, no vale lo suficiente como para compensar la falta de empleo. Piketty demostrรณ que cuando el capital se concentra en las ciudades, el territorio se desangra, y Navarra es un mapa en 3D de esa tesis. Insistiรณ tambiรฉn en que la desigualdad no es un proceso natural, sino ideolรณgico y que cada รฉpoca se inventa su relato para justificarla. En Navarra tambiรฉn tenemos el nuestro y, vistos estos datos, es particularmente inconsistente aunque se disfrace de progresismo.
Tras cuatro aรฑos de Gobierno del Cambio, el รญndice de desigualdad habรญa bajado 8 puntos, hasta el 24.7, la envidia del paรญs. En los 7 aรฑos de gobierno socialista volvemos a rozar el รญndice 31, casi igualando la media estatal. Hemos tirado por la borda cuatro aรฑos de buen gobierno.
Nuestro relato dice que somos diferentes, mรกs cohesionados, mรกs solidarios. Que tenemos un sistema fiscal propio que permite mรกs gasto social, que la concertada es libertad de educaciรณn, que la vivienda protegida es accesible, que el empleo es de calidad… Piketty desmontarรญa este relato en cinco minutos. La concertada, con mรกs del 40% del alumnado en Iruรฑerria, no es pluralidad; es segregaciรณn de clase financiada con dinero pรบblico. El 85% del alumnado extranjero estรก en la pรบblica, mientras la concertada selecciona por cuotas voluntarias, actividades pagadas y geografรญa. Y esto no es ideologรญa de la derecha rancia; es ideologรญa de una clase media acomodada que no quiere mezclarse. Que quiere que sus vรกstagos se eduquen ยซentre sus igualesยป.
EL PACTO INNOMBRABLE.
Algunos hemos oรญdo hablar de El Gran Compromiso, el pacto entre empresarios y sindicatos de los aรฑos 30 en Escandinavia, que sentรณ las bases del Estado del Bienestar. En Navarra ahora ese pacto es el del silencio cรณmplice de gobiernos y fuerzas polรญticas de distinto signo, que si tocan la fiscalidad es para dar un respiro a las clases medias pero sin afectar a las grandes fortunas, que declaran zonas de vivienda tensionada pero no construyen suficiente, que mantienen la concertada intacta, que permiten que la brecha salarial siga siendo la peor del paรญs.
Piketty nos enseรฑรณ que las ideologรญas dominantes no caen solas; que hay que identificarlas, nombrarlas y combatirlas hasta que dejen de ser creรญbles. En Navarra falta eso. Falta decir en voz alta que la concertada no es libertad, que la vivienda protegida a 240.000 euros no es protecciรณn, que la igualdad de oportunidades no existe cuando el colegio y la elecciรณn de idioma dependen del cรณdigo postal. Falta, en suma, lo que Piketty hace en cada pรกgina, llamar a las cosas por su nombre sin miedo a molestar.
LA TRANSICIรN QUE NO ES NI JUSTA NI TRANSICIรN
Piketty insistiรณ en que ecologรญa sin justicia social es postureo, y que las polรญticas verdes que ignoran la clase social ยซcasi inevitablemente se vuelven contra las clases popularesยป. Navarra estรก cometiendo ese error tan habitual.
El Gobierno foral apuesta por la movilidad elรฉctrica, los puntos de recarga y las ayudas a la compra de vehรญculos limpios, (plan Tximista Auto). Suena razonable. Pero ยฟQuiรฉn puede comprar un coche elรฉctrico de 40.000 euros? ยฟQuiรฉn tiene un garaje en Bustintxuri con una toma de 7,4 kW para recargarlo? ยฟ…o en un pueblo sin infraestructura? La transiciรณn ecolรณgica, tal como se diseรฑa, castiga al trabajador que necesita de su coche de segunda mano para ir a la fรกbrica, mientras el ejecutivo de Pamplona se compra el Tesla con todo el pack, con ayuda pรบblica y se siente como el salvador del planeta. Y como en todo el mundo desarrollado, en Navarra tambiรฉn el 10% mรกs rico emite el 50% del COโ. Eso se traduce en chalets de urbanizaciรณn periferia, con calefacciรณn de gasรณleo y dos coches por familia. Mientras, se le pide al vecino de la Txantrea que apague la calefacciรณn por la tarde. La justicia climรกtica no es solo global; tambiรฉn es local. Y aquรญ eso no se practica. Nunca se ha practicado.
Navarra presume de ser pionera en energรญas limpias, con parques eรณlicos que pueblan el paisaje desde hace dรฉcadas. Pero ยฟQuiรฉn explota esos parques? ยฟQuiรฉn recibe las plusvalรญas? ยฟQuiรฉn decide dรณnde se instalan? ยฟQuiรฉn soporta el impacto visual y ambiental? Piketty propondrรญa que esas infraestructuras fueran propiedad pรบblica o cooperativa, con gestiรณn democrรกtica y reparto local de beneficios. En Navarra son en su mayorรญa activos financieros de fondos de inversiรณn que derivan esos beneficios y concentran rentas. La transiciรณn ecolรณgica navarra ha sido, hasta ahora, un producto financiero disfrazado de transiciรณn verde. Mientras, las ayudas a las comunidades energรฉticas las acaparan empresas pantalla de gigantes energรฉticos para sus lavados de cara. Y los proyectos pรบblicos novedosos (placas solares en el Canal de Navarra, central hidroelรฉctrica reversible en la Sierra de Alaitz) gatean hacia el olvido.
LAS TRES PROPUESTAS QUE PIKETTY HARรA.
Transparencia fiscal total. Que cada ciudadano sepa quiรฉn posee quรฉ, quiรฉn paga quรฉ impuesto, quiรฉn recibe quรฉ subvenciรณn. Navarra es de los pocos territorios que tiene en su mano las herramientas para llevar eso a cabo. Sin embargo, no existe un registro pรบblico de propiedad empresarial, no hay datos abiertos de beneficiarios de ayudas agrรญcolas, no se publican las tablas salariales por empresa. La opacidad no es un accidente; es un diseรฑo que beneficia a quienes ya estรกn arriba.
Desmercantilizar lo bรกsico. Sacar del mercado desregulado la energรญa, el transporte, la vivienda, la educaciรณn y la sanidad. Navarra tiene competencias en todo eso. Puede perfectamente ser laboratorio de lo que Piketty predica. Y sin embargo, la energรญa se privatiza en fondos de inversiรณn, el transporte rural sigue sin llegar a todos los rincones de la geografรญa foral, la vivienda protegida se vende prรกcticamente a precio de mercado, la privada-concertada se mantiene con fondos pรบblicos, y la sanidad sufre la presiรณn de las listas de espera como una forma de privatizaciรณn encubierta. Tenemos las herramientas; nos falta la voluntad de usarlas contra quienes las usan ahora en su beneficio.
Herencia universal. Es la propuesta mรกs radical de Piketty y la mรกs difรญcil de encajar en el marco del Estado. Pero Navarra, con su capacidad fiscal, podrรญa experimentar versiones locales: un capital inicial para cada joven a los 25, condicionado a la formaciรณn, al emprendimiento o al acceso a vivienda. Quizรก todavรญa no los 120.000 euros de Piketty, pero sรญ algo que rompiera la lรณgica de que tu futuro depende del apellido. Hoy, un joven de Burlada que hereda un piso de sus abuelos tiene ventaja sobre los que no heredan nada. Eso no es meritocracia; es loterรญa familiar. Y la loterรญa, como dice Piketty, es todo lo contrario a un sistema equitativo.
LAS PREGUNTAS QUE DEBERรAMOS HACERNOS.
Navarra tiene unas capacidades que las generaciones futuras no merecen perder: Una renta per cรกpita alta, un sistema fiscal propio, una administraciรณn con recursos, una red pรบblica que aรบn funciona. Pero esos recursos no estรกn garantizados para siempre. Piketty demostrรณ que las ventajas se pierden cuando la ideologรญa dominante convence a todos de que es la รบnica alternativa.
Estos tres libros de Piketty, en el caso de Navarra nos plantean un par de preguntas:
- ยฟQueremos ser una comunidad que presume de pasado progresista mientras construye desigualdad presente, o preferimos ser realmente eso de lo que presumimos? ยฟSomos el laboratorio del bienestar o el museo de lo que fue?
Piketty no nos puntuarรญa alto. Nos dirรญa que nuestra elecciรณn es polรญtica, que las ideologรญas cambian, que lo que parece eterno hoy serรก ridรญculo maรฑana. Y tambiรฉn que el cambio requiere conflicto, que las transformaciones estructurales no se negocian con buenas intenciones, que hay que nombrar el poder para poder enfrentarlo.
En Navarra falta eso. Falta alguien que diga, con datos en la mano y sin miedo a las consecuencias, que la concertada es segregaciรณn, que la vivienda a precios inaccesibles no es derecho a la vivienda, que la brecha salarial del 20% es una vergรผenza, que la transiciรณn ecolรณgica sin justicia social es un impuesto camuflado a los pobres. Nos falta, en suma, lo que Piketty hace: Tener esa honestidad brutal de quien no se calla aunque eso le cueste amigos.
El modelo nรณrdico no naciรณ de la buena voluntad. Naciรณ de la emigraciรณn masiva, del miedo a quedarse sin paรญs, del pacto forzado entre empresarios y sindicatos. Navarra no necesita una revoluciรณn. Necesita un ยซgran compromisoยป diferente, que entienda que la desigualdad no es un problema de los pobres, sino de todos. Porque un territorio donde una parte crece y la otra se estanca, donde la capital se llena y las comarcas se vacรญan, donde las mujeres cobran menos y los inmigrantes se quedan fuera de todo, no es un modelo. Es un espejo roto. Y el espejo roto, tarde o temprano, corta a quien lo mira.
II Parte
DESIGUALDAD EN NAVARRA. LA CUESTIรN INVISIBLE.
REEQUILIBRIO TERRITORIAL: EL DISCURSO QUE NADIE SE CREE DEL TODO.
Lo de vertebrar Navarra es una frase redonda, queda bien en los programas y permite pasarse por los pueblos haciรฉndose fotos. Luego la realidad es mucho menos gratificante.
El grueso del empleo cualificado, de la administraciรณn foral, de las especialidades mรฉdicas, de los servicios avanzadosโฆ sigue concentrado en Pamplona. No es por casualidad, es porque todo el sistema empuja en esa direcciรณn. Estรก diseรฑado asรญ, y mientras eso no cambie, hablar de equilibrio territorial es, en el mejor de los casos, un deseo.
No estamos hablando de llevar fibra รณptica o mejorar carreteras, que tambiรฉn, sino de algo mรกs profundo: repartir actividad econรณmica y poder institucional. Porque si las decisiones importantes, los mejores empleos y las oportunidades de progreso estรกn mayoritariamente en un solo punto, el de siempre, el resto del territorio queda condenado a adaptarse o a vaciarse.
Y eso ya estรก pasando en Navarra. Todos los sabemos. Un reequilibrio real implicarรญa mover piezas que no se suelen tocar, trasladar organismos, descentralizar servicios con peso especรญfico en el tema de la pobreza y la desigualdad, incentivar de verdad a las empresas para que se instalen fuera del รกrea metropolitana. Pero no con ayudas simbรณlicas, sino con condiciones que cambien las decisiones empresariales. Porque puede ser cierto que los puestos de trabajo mรกs punteros estรฉn en Pamplona y su entorno, pero la mano de obra capacitada para cubrirlos no se puede permitir vivir en la ciudad. Y vivir fuera de Pamplona sigue siendo, para muchos, una opciรณn con peaje.
VIVIENDA: EL FILTRO QUE DECIDE QUIรN SE QUEDA Y QUIรN NO
Aquรญ no hay mucha discusiรณn: la vivienda se ha convertido en el principal mecanismo de selecciรณn social. En Pamplona y su entorno, acceder a un alquiler razonable es cada vez mรกs complicado. Comprar, directamente, queda fuera del alcance de la mayor parte de la poblaciรณn joven. Y esto no es solo un problema habitacional, es un problema de acceso al Sistema. Porque si no puedes vivir cerca de donde estรกn los empleos, los servicios o las oportunidades, quedas automรกticamente en desventaja. Estรกs fuera de la carrera.
Eso tiene consecuencias muy concretas en la movilidad laboral, en la emancipaciรณn de los jรณvenes, en la concentraciรณn de los perfiles premium en unas zonas y de los de baja remuneraciรณn en otras. Durante las รบltimas dรฉcadas, ยฟinadvertidamente?, poco a poco se ha dibujado una geografรญa social dentro de la propia Navarra. Y eso, una vez consolidado es irreversible a corto plazo.
Las soluciones que se han puesto sobre la mesa recientemente han sido declarar zonas tensionadas y lanzar tรญmidos programas de vivienda pรบblica que ni cambian el fondo del problema, ni lo harรกn en un futuro prรณximo. Si se quiere intervenir de verdad, hay que asumir medidas que no van a gustar a todo el mundo. La Administraciรณn no debe limitarse a regular el mercado desde fuera, debe bajar al barro y operar dentro del mercado como un promotor mรกs en competencia directa con los otros. Por ejemplo:
Propiedad Compartida, un modelo para garantizar el derecho a la vivienda.
La Propiedad Compartida convierte a la Administraciรณn Pรบblica en agente estratรฉgico, inversor y socio del comprador de la vivienda. Y funciona.
Segรบn este modelo, los ayuntamientos en poblaciones grandes, o el Gobierno de Navarra en las comarcas con menor densidad compran directamente las viviendas, incluso promociones completas o parciales El objetivo es aumentar stock rรกpidamente sin esperar aรฑos de obra. El comprador aporta, o la Administraciรณn financia al comprador una parte de la vivienda (entre un 15 y un 75%) y paga un alquiler mensual por el resto.
La Administraciรณn mantiene la titularidad. Esto asegura el valor de la inversiรณn pรบblica, evita el default del comprador y hace que el proyecto sea viable.
A medida que el comprador ahorra o mejoran sus ingresos, tiene el derecho legal de comprar porcentajes adicionales de su vivienda. De este modo puede ir reduciendo la factura de alquiler. El comprador disfruta siempre de la totalidad de la vivienda.
En cada promociรณn se pueden mezclar vivienda libre, alquiler asequible y vivienda pรบblica. Este modelo de financiaciรณn cruzada cubre parcialmente la parte pรบblica del proyecto.
Resoluciรณn del acuerdo. Cuando el comprador decide cambiar de vivienda existen varias salidas: la venta del bien y cada parte recupera su inversiรณn, el rescate por parte de la administraciรณn de la totalidad de la vivienda o la subrogaciรณn a otro comprador.
Este modelo de promociรณn de vivienda pรบblica estรก destinado รบnicamente a primeras vivienda para jรณvenes, rentas medias-bajas o alojamientos temporales, debe ser la รบnica vivienda del comprador y no puede realquilarse ni enajenarse. Esto excluye de la ecuaciรณn la especulaciรณn inmobiliaria. Y esto no es distorsionar el mercado, porque mientras la vivienda siga funcionando como un filtro de entrada, hablar de igualdad de oportunidades es, directamente, un ejercicio teรณrico.
EDUCACIรN: DONDE SE FABRICA LA DESIGUALDAD QUE LUEGO MEDIMOS.
Este es en Navarra un punto especialmente sensible y tambiรฉn el que mรกs se suele esquivar. Segรบn la bienintencionada propaganda oficial navarra, la educaciรณn tiene buenos resultados educativos. En realidad no lo son tanto, los resultados muestran una caรญda importante respecto a hace una dรฉcada: 24 puntos menos en Matemรกticas, 31 menos en Lectura y 25 menos en Ciencias. Pero, aunque los resultados fueran buenos, eso no significarรญa que el sistema sea equitativo. De hecho, si uno mira cรณmo se distribuye el alumnado, empieza a ver un patrรณn muy claro. En los grandes nรบcleos urbanos, la educaciรณn concertada (Navarra es lรญder europeo en Educaciรณn Concertada) concentra a buena parte de las clases medias-y altas. No es solo una cuestiรณn de calidad acadรฉmica, sino de entorno social.
Y eso cambia mucho las cosas. En algunos de esos centros no solo se estudia, se comparten cรณdigos, se falsean datos acadรฉmicos, se generan expectativas… y se construyen redes. El acceso posterior a ciertos estudios o empleos no depende รบnicamente del expediente, sino tambiรฉn de ese capital social que se va acumulando casi sin darse cuenta y que convierte a los miembros de determinadas familias en candidatos premium, varios peldaรฑos por encima de la escala social.
Mientras tanto, otros centros, los pรบblicos, concentran perfiles mรกs diversos, con mayores dificultades econรณmicas o educativas. Y ahรญ la partida es distinta desde el principio. Ambos son mundos antagรณnicos. Incluso dentro de la pรบblica, los rurales son muy diferentes de los urbanos.
Pero con ser esto grave, lo peor son las consecuencias para las generaciones educadas en uno u otro sistema. El resultado no es inmediato, pero es muy claro a medio plazo:
- Trayectorias educativas que se separan desde edades tempranas
- Menor mezcla social en las aulas.
- Acceso desigual a oportunidades posteriores
Esto no va de seรฑalar a un modelo concreto como culpable absoluto. Va de reconocer que el sistema, tal como estรก funcionando, favorece la creaciรณn de entornos muy homogรฉneos, niรฑos y niรฑas que crecen en una burbuja copiada de los entornos WASP anglosajones y que en nuestro caso podrรญamos llamar BSC (Blancos, Solventes, Catรณlicos), que se mantendrรก durante el resto de su adolescencia y condicionarรก en el futuro su percepciรณn de la pluralidad de la sociedad. La consecuencia a medio plazo es la apariciรณn de รฉlites que se relacionan en circuitos cerrados y exclusivos, gente que acaba viviendo en una realidad paralela a la de buena parte de la sociedad navarra. Todos los conocemos.
Si la educaciรณn deja de mezclar y empieza a separar, todo lo que viene despuรฉs serรก coherente con eso. Luego no nos preguntemos por quรฉ el ascensor social se atasca, es porque la cabina siempre estรก ocupada por los mismos.
LA TRAMPA DE LA PRECARIEDAD LABORAL SE NORMALIZA.
Navarra mantiene un nรบcleo de empleo industrial sรณlido, bien remunerado y relativamente estable. Ese es el pilar sobre el que se sostiene buena parte de su modelo. Pero alrededor de ese nรบcleo ha ido creciendo otra realidad. Trabajos del sector servicios o de la industria alimentaria, con salarios excesivamente bajos, contratos temporales inestables y nulas posibilidades de progresiรณn. Y lo mรกs preocupante no es que exista esa dualidad, sino que los puentes entre ambas realidades laborales estรกn casi todos rotos.
Quien entra en el circuito โbuenoโ suele mantenerse en รฉl. Quien entra en el otro, tiene muy complicado salir. Y asรญ se van consolidando trayectorias laborales paralelas pero incomunicadas dentro de una misma sociedad. Las polรญticas aquรญ no pueden limitarse a crear empleo sin mรกs. El problema no es solo cuรกntos trabajan, sino en quรฉ condiciones y con quรฉ perspectivas. Y urge establecer polรญticas correctoras de esta situaciรณn:
- Formaciรณn alineada con empleos reales, no con discursos genรฉricos, ni con mensajes complacientes.
- Incentivos no solo a la contrataciรณn, tambiรฉn a la estabilidad,
- Revisiรณn de sectores que funcionan como bolsas permanentes de precariedad
Porque si una parte de la poblaciรณn queda atrapada en trabajos sin recorrido, la desigualdad deja de ser coyuntural y pasa a ser estructural.
EL MARGEN FISCAL EXISTE, OTRA COSA ES USARLO
Navarra tiene una herramienta que muchos otros territorios envidian: capacidad para diseรฑar su propio sistema fiscal. Eso significa que podemos decidir cรณmo recaudar y en quรฉ gastar con un grado de autonomรญa muy superior al de otras comunidades. Es decisiรณn nuestra utilizar esa herramienta para corregir desigualdades o mantener el desequilibrio actual.
Intervenir en serio implica revisar cosas que no suelen ponerse encima de la mesa:
- Beneficios fiscales que favorecen a determinados perfiles
- Nivel real de progresividad del sistema
- Prioridades del gasto pรบblico
Nada de esto es tรฉcnicamente complejo. Es, sobre todo, una cuestiรณn de voluntad polรญtica. Y ahรญ es donde suele aparecer el lรญmite. Navarra no estรก en una situaciรณn lรญmite. Todavรญa no. Pero la tendencia es clara y, si se mantiene, el margen de maniobra se irรก reduciendo. Lo que hoy son diferencias asumibles pueden convertirse en brechas mucho mรกs difรญciles de cerrar.
El problema no es falta de informaciรณn ni de recursos. Es decidir si se quiere intervenir antes de que la desigualdad deje de ser un sรญntomaโฆ y pase a ser la estructura misma del sistema.
@gukgeuk & Kimi 260516
Para los que se perdieron el comentario al libro EL CAPITAL EN EL SIGLO XXI, la formula R > G se explica asรญ: (R) viene a ser la rentabilidad de capital (beneficios de inversiones, rentas, propiedades, etc.), mientras que (G) por su parte representa el crecimiento econรณmico (PIB, salarios). Esta fรณrmula representa al capitalismo en su estado natural y viene a decir que cuando la rentabilidad del capital es mayor que el crecimiento econรณmico, la riqueza se acumula en manos de los propietarios del capital y los que tienen el dinero se lo quedan todo sin mover un dedo, mientras que los que viven de su trabajo o de su ingenio ven cรณmo su porciรณn de pastel es cada vez mรกs pequeรฑa.
El coeficiente de Gini es un indicador clave para medir el grado de desigualdad en la distribuciรณn de ingresos dentro de una poblaciรณn o de una paรญs. Representado entre 0 (igualdad perfecta) y 100 (desigualdad mรกxima), permite evaluar la concentraciรณn de riqueza y diseรฑar polรญticas fiscales
La tasa AROPE (At Risk of Poverty or Social Exclusion) es el indicador principal de la Uniรณn Europea para medir el riesgo de pobreza y exclusiรณn social, yendo mรกs allรก de los ingresos econรณmicos. Evalรบa el porcentaje de poblaciรณn que sufre al menos una de estas tres condiciones: riesgo de pobreza, privaciรณn material y social severa, o baja intensidad laboral.
Proximamente:
GEROAREN ETORKIZUNA. RETOMAR EL CAMBIO.
