EL DINERO DEL CONTRIBUYENTE.

… y otros cuentos para hacer políticas de derecha desde la izquierda.


«No hay dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes». (M. Thatcher)

Desde que en la Conferencia del Partido de 1983 Margaret Thatcher pronunciara esta frase, la idea fue inmediatamente repetida por políticos de todas las tendencias y, antes de que las redes sociales pusiesen en boca de todos el término «viral», este discurso del contribuyente se hizo presente en la vida política diaria a la hora de elaborar presupuestos o plantear políticas sociales.

Y sin embargo es una patraña. Una frase populista creada para limitar las políticas sociales y excluir a grandes sectores de la Sociedad. Es evidente que el dinero (el dinero circulante) no es propiedad del contribuyente. El contribuyente ni lo imprime, ni lo distribuye, ni siquiera puede elegir siempre como, cuando y donde usarlo. Porque el dinero no es un bien en sí mismo. El dinero es deuda.

Como muestra el estupendo documental «Money as Debt», el dinero es deuda.

Desde que hace más de 50 años Nixon pusiera fin al patrón oro para para sustituirlo por el sistema de Banca de reserva fraccional, el dinero dejó de ser la representación de una determinada cantidad de oro y pasó a ser un reconocimiento de deuda de la entidad emisora con el portador de la moneda. Ahora el único límite para la creación de ese dinero es la voluntad del regulador y su única garantía una ambigua promesa de pago. Es un hecho que si todas las entidades emisoras de papel moneda pagasen la deuda reconocida en sus billetes, el dinero desaparecería. Naturalmente eso no va a pasar. Primero porque no hay recursos suficientes para satisfacer toda esa deuda y además porque, a cada minuto, los intereses incrementan el volumen de la misma.

El dinero nunca ha sido otra cosa que un reconocimiento de deuda. Como lo demuestra este «pagaré» de 100 pesetas de 1970.

Esa deuda de la que hablamos rebasó a nivel mundial los 300 billones de dólares en 2022 …y aumenta a razón de 1.3 billones más cada trimestre.

«El dinero es deuda.   …el único límite para la creación de ese dinero es la voluntad del regulador y su única garantía una ambigua promesa de pago».

El discurso del «contribuyente=dueño del dinero» es una tupida y oscura red de camuflaje para ocultar el verdadero carácter del «dinero». (Cuando hablamos de dinero no estamos hablando solamente de billetes y monedas, eso solo supone el 5% de todas las formas de capital). Ese discurso está presente en los discursos de frases hechas de todos los políticos a la hora de formular políticas sociales, planear infraestructuras o crear servicios. La supuesta insostenibilidad de las prestaciones sociales es argumentada para defender escenarios como reducción de prestaciones, promoción de seguros privados o, en el mejor de los casos, creación de fondos fiduciarios. Cualquier escenario en suma, que no grave a las arcas públicas y que alivie el «esfuerzo fiscal del contribuyente». La habitual artimaña del «Índice de Frank»

Este deshonesto discurso no solo acota el campo de juego a la hora de plantear propuestas sociales, crea además una fractura social entre contribuyentes netos y perceptores de ayudas, intenta humillar a estos últimos caracterizándolos como indolentes e inmerecedores de pertenecer a la sociedad «productiva» y en el fondo promueve la idea de lo que un infame informe de la Trilateral tildaba como Exceso de democracia. Esto es, que son los elementos productivos los que deberían tener mayor derecho a marcar las agendas políticas porque ellos son los que las financian.

Gobierno Administrador vs. Gobierno Posibilitador

Este reaccionario y miserable discurso promueve otra idea de una enorme pobreza intelectual: Que las finanzas públicas deben ser gestionadas del mismo modo que las domésticas. Esto es algo casi universalmente aceptado y no puede ser más contrario a lo esperable de un gobierno democrático. Para empezar porque las cuentas públicas por definición conviven con el déficit, algo insostenible para los hogares. A pesar de pesimistas y agoreros de todo pelo, los déficits fiscales son consustanciales con las economías de todos los países occidentales, así lo han sido durante décadas sin que ese déficit haya tenido un impacto negativo en el desarrollo de los países.

…una sociedad debe ser capaz de decidir por sí misma cual es su horizonte nacional de la forma más democrática y, ojalá, también de la forma más libre posible.

Es preciso borrar la imagen del Gobierno administrador de recursos limitados y cambiarla por la del Gobierno posibilitador de objetivos sociales. Y, contra lo que el discurso facilón y populista reclama, los contribuyentes no son los que deben marcar la agenda política del Gobierno. Porque el gobierno no depende financieramente de los contribuyentes para cumplir sus tareas. Recordemos que el dinero es deuda, así que cuando el contribuyente paga sus impuestos no está financiando al Gobierno, es el Gobierno el que está saldando su deuda con el contribuyente.

En un entorno de soberanía monetaria no existe el riesgo de insolvencia fiscal y por tanto tampoco está justificado el ahorro de los recursos públicos. La historia reciente de crisis, guerras y pandemias nos ha demostrado que los fondos se crean con celeridad en caso de necesidad, esto no obvia la disciplina fiscal, pero cambia radicalmente su definición, el objetivo ahora no es lograr el equilibrio financiero, sino abordar objetivos públicos al mismo tiempo que se cumplen los compromisos electorales y económicos.

Esto para comunidades como la nuestra supone un desafío gigantesco. Las Comunidades Forales carecen de soberanía monetaria (ninguno de los países del euro la tiene), en cambio sí que tienen una casi total soberanía fiscal, así que en ese aspecto estamos prácticamente al mismo nivel que Bélgica o Irlanda.

Por otra parte, una sociedad debe ser capaz de decidir por sí misma cual es su horizonte nacional de la forma más democrática y, ojalá, también de la forma más libre posible. El debate político fundamental debería centrarse en las propuestas de cual es el tipo de sociedad que queremos construir y no en sus finanzas, esto significa que lo difícil no es equilibrar las cuentas sino definir los objetivos y, sobre todo, las prioridades. Y acto seguido conseguir los votos necesarios para implantarlos y buscar la financiación, que no siempre depende del dinero disponible en la caja pública.

«Los impuestos no deben estar orientados al equilibrio financiero, sino a los objetivos políticos y sociales de la legislatura.«

La política fiscal no debe definirse en función de los gastos previstos sino al revés. Dicho de otro modo: Los impuestos no deben estar condicionados por el equilibrio financiero, sino que deben adecuarse a los compromisos electorales asumidos, esto es, a los objetivos políticos y sociales de la legislatura.

Finanzas para gobernar, no gobernar para las finanzas.

La mayoría de los países disponen de estabilizadores automáticos previstos en los presupuestos públicos, cuya función principal es alterar determinadas partidas presupuestarias en función de las circunstancias económicas o de la evolución de las previsiones. En condiciones de inflación desbocada la receta habitualmente empleada es reducir el poder adquisitivo del consumidor, subiendo los impuestos para que disponga de menos capacidad de consumo. El problema aparece si esos estabilizadores son demasiado agresivos y los ingresos fiscales aumentan muy rápidamente cuando la actividad económica repunta, un tema de actualidad en las finanzas forales, ¿Qué hacemos entonces?. Veamos.

Partimos de la base de que, el superávit fiscal es intrínsecamente imposible en las cuentas públicas, porque los presuntos superávits estarían automáticamente compensados con los déficits acumulados previamente. Por otra parte la recaudación de los tributos se realiza una vez hecho el gasto y no antes, como erróneamente se supone. El hecho de que el resultado fiscal haya supuesto un aumento inesperado de los ingresos no es razón para revisar las tasas, menos aún en un escenario incierto en el que no puede decirse que la inflación esté totalmente controlada y con una tasa de desempleo dos veces y media mayor que la de nuestros vecinos europeos.

«El objetivo de los impuestos no es lograr un nivel determinado de ingresos para equilibrar las cuentas sino la reducción de la desigualdad«.

El objetivo de los impuestos no es lograr un nivel determinado de ingresos para equilibrar las cuentas sino la reducción de la desigualdad. Y esos y no otros deberían ser los 2 objetivos fundamentales de cualquier gobierno: Control de la inflación y reducción de la desigualdad. Luego las políticas utilizadas pueden ser conservadoras o progresistas, lo que no es admisible es hacer desde la izquierda políticas de derecha.

Hablemos de igualdad, no de riqueza.

Abordar las políticas fiscales desde el punto de vista del equilibrio presupuestario es lo económicamente ortodoxo, pero desde el punto de vista correcto, incluso políticamente correcto, es el equilibrio social lo que un sistema fiscal justo y progresivo debería buscar, y no importar que bajo el sempiterno chantaje de huir del «infierno fiscal» (nunca huyen ellos, es su dinero el que se va) algunos defrauden a la sociedad navarra, porque la tributación estará cumpliendo su propósito de reducir las desigualdades y el gobierno con su deber.

En el debate sobre la sostenibilidad de la Seguridad Social hay que ser conscientes de que el problema no es financiero sino demográfico. El problema no es encontrar dinero para sostenerla, esa si acaso sería la parte más fácil de solucionar. Los verdaderos objetivos a alcanzar para resolver esta cuestión pasan por reducir la tasa de desempleo a cifras de paro técnico, para así aumentar el numero de cotizantes y reducir el de prestatarios de ayudas, por la misma razón perseguir y eliminar el trabajo en negro, y finalmente, reconstruir el sistema para adaptarlo a una sociedad que vivirá, afortunadamente, cada vez más años de jubilación. Las mismas o parecidas soluciones deberán usarse con el problema de la vivienda, el cuidado de los mayores o las escuelas infantiles. En resumen, se trata de cambiar la pregunta ¿Qué podemos permitirnos? por ¿Que necesita la ciudadanía que hagamos? y una vez tengamos la respuesta aplicar la solución. Que seguramente no pasará por devolver el dinero ni por reducir impuestos. No mientras Navarra siga teniendo el mayor indice de desigualdad de nuestro entorno, en un país que a su vez es el cuarto de la Unión Europea con mayor porcentaje de población en riesgo de pobreza y exclusión, solo por delante de Rumanía, Bulgaria y Grecia.

No hablamos de riqueza o de pobreza…

…hablamos de desigualdad.

Porque no estamos hablando de riqueza o de pobreza, campo en el que, como sociedad, mal que bien estamos entre los afortunados. Hablamos de desigualdad, y ahí sí, estamos en cabeza.

INDICES Y GRAFICOS

(Datos INE y Gobierno de Navarra)


COEFICIENTE DE GINI. Es un numero entre 0 y 100, en donde cero se corresponde con la perfecta igualdad y todos tienen los mismos ingresos y 100 se corresponde con la perfecta desigualdad  en el que una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno. En el mapa se aprecia que Navarra es la comunidad con el peor índice de las de su entorno. (En el caso del País Vasco no está reflejado el índice particular de Gipuzkoa que es de 29.4).

Relación s80/s20. Es un índice de desigualdad entre la población. La relación entre la renta media del 20% más rico con la renta media del 20% del  más pobre. En el mapa se aprecia como en Navarra la desigualdad es mayor que en cualquiera de sus comunidades vecinas.

Evolución de la desigualdad en las Comunidades del norte del Estado. Se observa que mientras en todas las Comunidades el nivel de desigualdad se mantiene e incluso desciende, en Navarra ambos índices mantienen un perfil sostenido y creciente.

EVOLUCIÓN DE LA DESIGUALDAD EN NAVARRA. Se aprecia claramente que durante la legislatura de Uxue Barkos (en verde) la desigualdad descendió a cifras históricas. A partir de 2019, la desigualdad ha ido aumentando y actualmente a vuelto a máximos históricos.

@gukgeuk  241030


Descubre más desde LIBERA STATE

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario