España es uno de los estados europeos donde las grandes empresas copan más subvenciones destinadas a impulsar los proyectos ciudadanos de energĂa

Articulo e informe de Amigas de la Tierra.
19 junio 2025
- Presentamos el informe “Comunidades Energética Fake” donde analizamos las estrategias del oligopolio para captar recursos públicos dirigidos a las comunidades energéticas de base ciudadana
- Repsol gestiona más del 30% de las subvenciones públicas destinadas a impulsar la democratización energética en España, un total de 24,3 millones de euros provenientes de los fondos Next Generation
- A travĂ©s de Toda EnergĂa y Ekiluz, empresas del grupo Repsol, la multinacional está obstaculizando la participaciĂłn real de la ciudadanĂa en una transiciĂłn justa liderada por comunidades energĂ©ticas
Presentamos el informe “Comunidades EnergĂ©ticas FAKE: las estrategias del oligopolio para captar recursos de las comunidades energĂ©ticas y destruir su potencial transformador”, elaborado en colaboraciĂłn con TRAZA ConsultorĂa. El estudio analiza la cooptaciĂłn de la figura de las comunidades energĂ©ticas por parte del oligopolio y en particular de Repsol.
A lo largo del documento se investigan las lĂneas estratĂ©gicas de las actuales multinacionales energĂ©ticas dominantes (Endesa, Iberdrola, Naturgy, Repsol y EDP) en relaciĂłn con las comunidades energĂ©ticas y, más en concreto, el modus operandi de Repsol, que gestiona más del 30% de las subvenciones pĂşblicas destinadas a impulsar la democratizaciĂłn energĂ©tica en España, un total de 24,3 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation. Esto Ăşltimo se ha analizado a travĂ©s de dos casos de estudios, el de TODA EnergĂa en Navarra y Ekiluz en CĂłrdoba.
La falta de una normativa clara y especĂfica al respecto, facilita la cooptaciĂłn de la figura de las comunidades energĂ©ticas por parte de grandes empresas, cuando estas iniciativas deberĂan ser una herramienta imprescindible para garantizar la democracia energĂ©tica. A travĂ©s de estos proyectos la ciudadanĂa puede producir y gestionar la energĂa y ser propietaria de la misma. Para asegurar este objetivo de soberanĂa energĂ©tica, estos proyectos deben cumplir principalmente cuatro criterios:
- 1. Estar formadas por personas fĂsicas, autoridades locales y PYMEs
- 2. PreocupaciĂłn por la comunidad y el territorio donde se instala (beneficios comunitarios ambientales, sociales y econĂłmicos locales) y no por el lucro
- 3. Participación abierta y voluntaria sobre criterios de gobernanza democrática
- 4, AutonomĂa y control efectivo por parte de todos los miembros que están en la “proximidad” de estos proyectos
Sin embargo, el informe concluye que las falsas comunidades del oligopolio energĂ©tico están siendo un obstáculo para una transiciĂłn energĂ©tica basada en la participaciĂłn, el conocimiento y la auto-organizaciĂłn de la ciudadanĂa. Además del greenwashing por parte de las empresas que más contribuyen al cambio climático – en concreto Repsol se encuentra entre las 50 empresas más contaminantes del mundo -, este acaparamiento de recursos vacĂa la figura de comunidades energĂ©ticas de todo contenido práctico y de transformaciĂłn social, democracia y justicia.
Estas grandes empresas están utilizando la cooptaciĂłn del imaginario de la democratizaciĂłn energĂ©tica a travĂ©s del uso comercial de ideas y tĂ©rminos como “comunidad solar”, “comunidad energĂ©tica” o “energĂa comunitaria”, para captar clientes en sus comercializadoras, además de apropiarse de fondos pĂşblicos destinados en principio a promover la implicaciĂłn ciudadana en el sector energĂ©tico.
Esta posible cooptación se debe, entre otras cosas, a la validación de estos proyectos de falsas comunidades energéticas por parte de entidades públicas, privadas y sociales y ambientales que se benefician de su buena relación con las empresas del oligopolio a través de sus fundaciones. De igual forma, apuntan a que la colaboración con universidades a través de cátedras patrocinadas está siendo clave.
En el caso concreto de Repsol, subrayamos el papel primordial que, además de las empresas pantallas como Ekiluz y Edinor, han tenido tanto la Cámara de Comercio como FAECTA (Federación Andaluza de Empresas Cooperativas) para favorecer la entrada de Repsol en los municipios. También, nos preocupa por el apoyo que han brindado diferentes administraciones regionales, provinciales y locales a EDINOR (REPSOL) y a EKILUZ (Repsol) bajo el paraguas de comunidades energéticas, el cual dista mucho de responder a los principios de transparencia y eficiencia que deben imperar en el ámbito de la administración pública.
Por Ăşltimo, consideramos que la ausencia de un marco regulador especĂfico, junto a unas convocatorias pĂşblicas cuyos requisitos no incluyen que la iniciativa sea verdaderamente participativa y autĂłnoma, han hecho posible que las comunidades energĂ©ticas se hayan convertido en un nicho de mercado explotado por las grandes empresas energĂ©ticas. Además, se ha estado priorizando la ejecuciĂłn de proyectos por encima de la formaciĂłn y el acompañamiento a la ciudadanĂa, y todo ello unido a la inexistencia de una supervisiĂłn y seguimiento de la evaluaciĂłn del impacto de los fondos dedicados a las comunidades energĂ©ticas, lo que ha hecho posible la creaciĂłn de falsas comunidades energĂ©ticas lideradas por multinacionales en lugar de que los fondos sean garantes e impulsores de una participaciĂłn activa y real de la ciudadanĂa para expandir las energĂas renovables.
El informe concluye con una serie de recomendaciones polĂticas fruto del análisis realizado y del trabajo colectivo desarrollado por parte de la CoaliciĂłn por la EnergĂa comunitaria, de la que formamos parte, asĂ como con un listado de recursos prácticos para la ciudadanĂa en aras de impulsar una democratizaciĂłn energĂ©tica real en manos de las comunidades en lugar de las empresas.
