Es una creencia comĂşn creer que el crĂ©dito que los Bancos prestan es parte de los depĂłsitos de dinero que tienen en su poder. En alguna caja fuerte. En algĂşn deposito. Alguna reserva estratĂ©gica,… No, debemos ser conscientes de que casi todos los bancos son insolventes. Y porquĂ© no quiebran entonces? preguntareis. Pues de hecho algunos sĂ que lo han hecho, Banco Popular o, a nivel global, Lehman Brothers, son ejemplos de bancos quebrados. Pero tĂ©cnicamente todos lo están, solamente les salva de la quiebra efectiva que sus clientes no les piden sus depĂłsitos todos a la vez, porque entonces no dispondrĂan de capital suficiente.

La relaciĂłn comercial de los bancos es ambigua y compleja. Cuando acudimos a una entidad bancaria a depositar nuestro dinero o contratamos un depĂłsito a plazo fijo lo hacemos en calidad de proveedores, estamos proveyendo al banco de su materia prima, el dinero. Sin embargo, simultáneamente estamos contratando un servicio con el banco: la custodia de esos valores. Por tanto y desde ese punto de vista somos tambiĂ©n clientes. En cambio, cuando vamos a solicitar un crĂ©dito o un anticipo a una lĂnea de descuento es Ă©l el que suministra tanto la «materia prima» como los servicios, por tanto en este caso somos solamente clientes.
En Europa las entidades bancarias están obligadas a mantener unos depĂłsitos o Coeficiente de Caja cuya cuantĂa se obtiene mediante una fĂłrmula, segĂşn la cual ese coeficiente es igual al porcentaje entre los activos del sistema bancario o reservas (ACSB) y los depĂłsitos entregados por los ahorradores al banco (D).
Esto quiere decir que, con un coeficiente de un 1 %, (habitual en la zona Euro hoy en dĂa) por cada 100 € que depositamos en ahorros en una entidad, esta mantiene 1 € como reservas legales (ACSB) y tiene la capacidad de invertir o conceder crĂ©ditos por valor de 99 €.
El banco se inventa, «CREA», ese dinero para prestarlo. Y puede hacerlo gracias a las leyes que permiten el sistema de banca fraccionaria. La mayor parte del dinero solamente existe en el disco duro del ordenador del Banco, se denomina dinero FIAT, imaginario, desde hace décadas más del 90% del «dinero» no está respaldado por ningún patrón oro ni de otro tipo.
El sistema de Banca de reserva fraccional o de reserva fraccionarial permite que no se necesite dinero para las transacciones comerciales. TĂş, trabajador o propietario de una pequeña empresa forestal, compras a crĂ©dito maquinaria para tu pequeña explotaciĂłn de madera, esa madera que te la comprará a crĂ©dito una carpinterĂa, que con esa madera hará vigas que venderá, siempre a crĂ©dito, a una empresa de construcciĂłn, que la usará para construir una casa que tĂş luego podrás comprar con un crĂ©dito hipotecario cuyas cuotas irá liquidando al banco que, mensualmente, irá cogiĂ©ndolas de tu nĂłmina o de tu lĂnea de descuento. Y se cierra el circulo.
No ha existido dinero fĂsico en todo el proceso, solo tarjetas de crĂ©dito y telecomunicaciones. El dinero fĂsico no ha existido, se ha creado de la nada, desde el teclado de la terminal de una red de ordenadores, con sĂłlo apretar unas cuantas teclas. TambiĂ©n puede ser borrado, eliminado, destruido de la misma manera. Accidentalmente o adrede.
SĂłlo un 5% del dinero que hay en el mundo es dinero fĂsico, el que circula en forma de billetes y monedas. Ese dinero lo fabrican y ponen en circulaciĂłn los Bancos Centrales. Y lo fabrican de la nada, son monedas o simples trozos de papel sin respaldo real. Existe fĂsicamente, aunque carece de más garantĂa que la que le dĂ© el Banco Central de un territorio determinado. El resto del dinero todavĂa es peor, el 95% de la masa monetaria, ese dinero «fiat» imaginario ni siquiera existe fĂsicamente. Lo crean los Bancos de la nada cuando conceden crĂ©ditos, con un respaldo de un 10% aproximadamente para que el balance cuadre. Cuando se devuelve el crĂ©dito, ese «dinero» se ha convertido en bienes tangibles o servicios intangibles pero como tal no desaparece… porque nunca ha existido. El gran milagro del capitalismo.
Alan Greenspan, lo describe asĂ: “El abandono del patrĂłn oro ha permitido a los responsables del Estado del Bienestar usar el sistema bancario para expandir el crĂ©dito ilimitadamente. Ellos han creado reservas de papel en forma de bonos nacionales que los Bancos aceptan en lugar de activos tangibles y tratan como si de un autĂ©ntico depĂłsito se tratara, es decir, como el equivalente de lo que antaño era un depĂłsito de oro. El tenedor de un bono nacional o depĂłsito bancario creado por reservas de papel cree que tiene un derecho sobre un activo real. Pero el hecho es que no es cierto, existen ahora muchos más derechos que activos reales”.
Nosotros depositamos un millĂłn de euros. El banco realiza la reserva legal de ese capital (entre un 10 y un 20%). Con el resto del dinero, el Banco puede conceder hasta 18 o 19 crĂ©ditos de un millĂłn de euros a sus clientes, cargándoles un interĂ©s. El Banco no tiene fĂsicamente ese dinero, sino sĂłlo una parte, el resto «se lo imagina» y crea un apunte en su balance de cuentas. Desde el dĂa siguiente el banco cobra intereses y amortizaciones a esos prestatarios y crea beneficios reales con un dinero inventado, que no existe fĂsicamente.
Y eso no es todo. Con los avales de los clientes a los que se les ha concedido el crédito, el Banco negocia con otras entidades financieras y consigue otros tantos créditos de un millón de euros cada uno A UN INTERÉS MAS BAJO QUE EL QUE HA FIJADO A SUS CLIENTES. Con ellos, concede nuevos créditos a nuevos clientes. Y asà en una rueda interminable, si no hay control, se crea una burbuja que va creciendo hasta el infinito. Remember 2008?
Pero es que el dinero fĂsico tambiĂ©n se crea de la nada. Los Bancos Centrales en sus imprentas, convierten papel en billetes. Lo ponen en circulaciĂłn para «inyectar liquidez en los mercados», los prestan a otros Bancos a un reducido interĂ©s. Y… sorpresa! no todos los Bancos Centrales son pĂşblicos. TambiĂ©n existen los Bancos Centrales privados.

El valor total del «dinero» existente en el mundo (moneda, cuentas de depĂłsito, acciones, etc.) se ha estimado en algo mas de 92 x 10+13 (92 billones de dolares), de los cuales una dĂ©cima parte, el equivalente al 15% del PIB mundial está oculto en paraĂsos fiscales. Pues bien, sĂłlamente unos 7.6 billones de toda esa ingente cantidad de «dinero» es moneda de curso legal, billetes y monedas. El resto no existe, literalmente.
De todo el dinero que existe en el mundo, fĂsico o virtual, más de la mitad son dĂłlares norteamericanos. Esos dĂłlares los emite la FRS, la Reserva Federal de los Estados Unidos, QUE ES UNA ENTIDAD PRIVADA, fundada entre otros por los Rothschild, los Rockefeller, los Morgan, los Warburg, Loeb y Belmont, en 1913, aunque sobre el papel el gobierno USA controle su actividad. TambiĂ©n el Banco de Inglaterra y otros Bancos Centrales, son entidades privadas. MenciĂłn especial para el Bank of Scotland que es un banco comercial pero emite sus propias libras esterlinas.
Existe otro «SuperBancoCentral» privado integrado por 53 Bancos Centrales de todo el mundo. El BIS (Banco Internacional de Pagos), no rinde cuentas ante ningún gobierno y está controlado por seis Bancos Centrales: la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón (los dos son entidades privadas) y por los Bancos más importantes de Europa.
El papel del BIS, segĂşn Carroll Quigley profesor de Clinton en la Escuela de Asuntos Exteriores de la Universidad de Georgetown es nada menos que «Crear un sistema mundial de control econĂłmico en manos privadas, capaz de dominar el sistema polĂtico de cada paĂs y la economĂa mundial en conjunto. Este sistema serĂa controlado de un modo feudal por parte de los Bancos centrales del mundo, que actuarĂan poniĂ©ndose de acuerdo en secreto en frecuentes reuniones y conferencias privadas.»
En la cĂşspide de este sistema estarĂa el Banco Internacional de Pagos en Basilea.
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