CONSUMO: EL PODER POLITICO/ECONOMICO DE LA CIUDADANÍA.

En este siglo XXI, hijo de las distópicas novelas de Orwell o Huxley, las brechas sociales y tecnológicas son cada vez mas anchas, la digitalización y la globalización de la información y del consumo paradójicamente limitan o anulan las opciones del ciudadano-consumidor a la hora de elegir. La emergencia climática ya no es un futuro más o menos cercano sino una realidad presente y amenazadora. Ante todo esto la ciudadanía, impotente, opta por dejarse llevar por la corriente general de la información y del consumo, que deja pocas alternativas reales.

Y sin embargo, esa alternativa existe y está en la mano de cada uno de nosotros. Porque, como dice Anna Lappé, una poco conocida educadora estadounidense, experta en sistemas alimentarios y defensora del consumo sostenible. : “CADA VEZ QUE GASTAS UN DÓLAR, ESTÁS EMITIENDO UN VOTO A FAVOR DEL MUNDO QUE ELIGES.. Y a fin de cuentas la suma de los cambios individuales es la que, más veces de las que creemos, cambia el rumbo de las cosas.

Y cuando hablamos de CONSUMO no hablamos solamente de la compra diaria, de alimentos o bienes. La información: qué leemos, qué canales vemos, qué publicidad nos llega, todo eso también es consumo. El ocio también es una parte importante del consumo: en que invertimos nuestro tiempo libre, si controlamos el consumo durante ese ocio. La energía: como calentamos nuestro hogar o como nos desplazamos.

Debemos preguntarnos también sobre cuales son nuestros modos de consumo: ¿Es sostenible, ambiental y económicamente, nuestro consumo?, o consumimos compulsivamente, de forma descontrolada y sin un propósito definido, ¿Consumimos influenciados por modas, campañas de marketing o necesidades inducidas?, ¿Consumimos experimentalmente, por curiosidad y sin necesidad real de ese bien o servicio?

El CONSUMO RESPONSABLE es, más incluso que su voto, el arma más efectiva que el ciudadano tiene en sus manos para cambiar las cosas; y ni la edad ni la posición social son una condición o un impedimento para usarla. No es preciso ser militante de ninguna organización, ni echarse a las calles. Solamente hay que tomar conciencia de nuestro poder como usuarios y consumidores. Cambiando nuestros usos de consumo para cambiar nuestra vida y nuestro entorno… Poco a poco, euro a euro.

Y podemos hacerlo…

BUSCANDO Y CONTRASTANDO NUESTRAS FUENTES DE INFORMACIÓN. Atendiendo críticamente a los grandes medios y grupos de comunicación. Analizando, comprendiendo y debatiendo las informaciones que afectan nuestro día a día. No “pasando” de la política, porque la política no pasa de nosotros.

IDENTIFICANDO Y PREMIANDO LAS MARCAS CON VALORES. Por encima de las estrategias de marketing que pretenden dar una imagen falsa de compromiso ecológico sin respaldo real y de las maravillosas realidades virtuales corporativas, debemos ser capaces de diferenciar y PREMIAR con nuestro voto, con nuestro euro, a los productos o empresas que lo hacen bien, frente a las otras.

ELIGIENDO PRODUCTOS DE PROXIMIDAD y de temporada, que fortalezcan nuestra sociedad, la equidad, la sostenibilidad y la calidad de vida. Huyendo de las superofertas. Comprando en comercios cercanos.

ELIGIENDO PROVEEDORES ALTERNATIVOS DE ENERGÍA. Implantando el autoconsumo en la medida de lo posible. Viajando en transporte público o en bicicleta.

LUCHANDO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. Promoviendo el reciclaje desde el primer escalón, (si en casa no tienes 6 cubos diferentes, tú o tu Mancomunidad estáis haciendo algo mal). No usando pajitas, ni bastoncillos, ni toallitas húmedas,… Comprando productos a granel o con envases sencillos y nunca productos sobreenvasados.

FOMENTANDO EL TRABAJO DECENTE Y EL SALARIO JUSTO. Escogiendo proveedores que fomenten el trabajo justo y la participación en los beneficios de la empresa. Denunciando los abusos laborales y los salarios de miseria. No usando productos o servicios que utilizan trabajadores en régimen de semiesclavitud.

PERSIGUIENDO Y DENUNCIANDO EL FRAUDE FISCAL. No adquiriendo productos o servicios de empresas con filiales en paraísos fiscales. No aceptando facturas sin IVA.

INFORMÁNDOTE SOBRE LA BANCA ÉTICA. Filtrando y descartando aquellos bancos con sedes o filiales en paraísos fiscales, que financian actividades contrarias a los valores éticos y morales como la producción de armas, la explotación infantil o el comercio ilegal. Eligiendo bancos que apoyan proyectos que, además de ser económicamente viables, son social, ética y medioambientalmente responsables. Que promueven el activismo o la participación directa de los inversores en la toma de decisiones.

PASANDO TODO NUESTRO CONSUMO POR EL FILTRO DE LAS 7R: Rediseñar, Reducir, Reutilizar, Reparar, Renovar, Recuperar y Reciclar.

Y como socialverdes tenemos una responsabilidad añadida. Debemos defender y, en la medida de nuestros medios promover, que esta poderosa arma de la ciudadanía repercuta en mejoras sociales y medioambientales en los entornos en los que como organización somos protagonistas. Es nuestra obligación.