
Emmanuel Todd es un historiador francĂ©s de difĂcil adscripciĂłn. Se le suele calificar de conservador, liberal, soberanista, conservador de izquierdas, nacional-conservador, etc. SociĂłlogo, analista polĂtico y muchas cosas más, es heredero de la escuela francesa de los Jean Paul Sartre o Michel Foucault que en su dĂa fueron el faro de las jĂłvenes generaciones.
Su principal aportaciĂłn es el estudio comparativo de las diferentes ideologĂas y, a partir de eso, su influencia en las sociedades modernas y su posible evoluciĂłn.
Fue el primero, allá por 1976, en predecir el hundimiento de la URSS y posteriormente eventos como el BREXIT, acontecimientos ambos que han condicionado la configuración actual de Europa.
Su Ăşltimo libro, La DĂ©faite de L’Occident (“La derrota de Occidente”) ha sido publicado la semana pasada en Francia, en pleno espacio OTAN, lo que vista la poca visibilidad de que disfrutan los pensadores independientes es toda una hazaña. En Ă©l anticipa lo que, a su juicio, se avecina: La decadencia y caĂda, no solo de Estados Unidos, sino de todo Occidente global en su conjunto, como consecuencia de la proxima derrota de Ucrania.

Esto que sigue es una crĂtica del libro de Todd, realizada por el politĂłlogo y columnista brasileño Pepe Escobar:
Teniendo en cuenta el ambiente tĂłxico de la OTAN, donde reinan la rusofobia y la cultura de la cancelaciĂłn, y cada desviaciĂłn es punible, Todd ha tenido mucho cuidado de no enmarcar el proceso actual como una victoria rusa en Ucrania (aunque eso está implĂcito en todo lo que describe, desde varios indicadores de paz social a la estabilidad general del “sistema Putin”, que es “un producto de la historia de Rusia, y no la obra de un solo hombre”).
Más bien, se centra en las razones clave que han llevado a la caĂda de Occidente. Entre ellos: el fin del Estado-naciĂłn; desindustrializaciĂłn (que explica el dĂ©ficit de la OTAN en la producciĂłn de armas para Ucrania); el “grado cero” de la matriz religiosa de Occidente: el protestantismo; el fuerte aumento de las tasas de mortalidad en Estados Unidos (mucho más altas que en Rusia), junto con los suicidios y homicidios; y la supremacĂa de un nihilismo imperial expresado por la obsesiĂłn con Forever Wars.
El colapso del protestantismo
Todd analiza metĂłdicamente, en secuencia, Rusia, Ucrania, Europa del Este, Alemania, Gran Bretaña, Escandinavia y finalmente El Imperio. CentrĂ©monos en los que serĂan los 12 Grandes Éxitos de su notable ejercicio.
1. Al inicio de la OperaciĂłn Militar Especial (SMO) en febrero de 2022, el PIB combinado de Rusia y Bielorrusia era sĂłlo el 3,3% del Occidente combinado (en este caso, la esfera de la OTAN más JapĂłn y Corea del Sur). Todd está asombrado de cĂłmo este 3,3% capaz de producir más armas que todo el coloso occidental no sĂłlo está ganando la guerra sino que está reduciendo las nociones dominantes de la “economĂa polĂtica neoliberal” (tasas del PIB) al caos.
2. La “soledad ideológica” y el “narcisismo ideológico” de Occidente, incapaz de comprender, por ejemplo, cómo “todo el mundo musulmán parece considerar a Rusia como un socio y no como un adversario”.
3. Todd evita la nociĂłn de estado definida por Max Weber, (estado weberiano), evocando una deliciosa compatibilidad de visiĂłn entre Putin y el practicante de la realpolitik estadounidense John Mearsheimer. Debido a que se ven obligados a sobrevivir en un entorno donde sĂłlo importan las relaciones de poder, los Estados actĂşan ahora como “agentes hobbesianos” (donde cada Estado es libre de buscar sus propios intereses, creando un sistema internacional sin una autoridad comĂşn, sin legalidad, ni orden y una polĂtica internacional de permanente “lucha por el poder). Y eso nos lleva a la definiciĂłn rusa del Estado-naciĂłn, centrado en la “soberanĂa”: la capacidad de un Estado para definir independientemente sus polĂticas internas y externas, sin interferencia extranjera de ningĂşn tipo.
4. La implosión, paso a paso, de la cultura WASP, que condujo, “desde los años 1960”, a “un imperio privado de centro y de proyecto, un organismo esencialmente militar gestionado por un grupo sin cultura (en el sentido antropológico) ”. Asà define Todd a los neoconservadores estadounidenses.
5. Estados Unidos como entidad “postimperial”: es sĂłlo una cáscara de maquinaria militar privada de una cultura impulsada por la inteligencia, que conduce a una “expansiĂłn militar acentuada en una fase de contracciĂłn masiva de su base industrial”. Como subraya Todd, “la guerra moderna sin industria es un oxĂmoron”.
6. La trampa demográfica: Todd muestra cómo los estrategas de Washington “olvidaron que un estado cuya población disfruta de un alto nivel educativo y tecnológico, incluso si está disminuyendo, no pierde su poder militar”. Ese es exactamente el caso de Rusia durante los años de Putin.
7. AquĂ llegamos al meollo del argumento de Todd: su reinterpretaciĂłn post-Max Weber de La Ă©tica protestante y el espĂritu del capitalismo , publicada hace poco más de un siglo, en 1904/1905: “Si el protestantismo fue la matriz para la ascensiĂłn del Occidente, su muerte, hoy, es la causa de la desintegraciĂłn y la derrota”.
Todd define claramente cómo la “Revolución Gloriosa” inglesa de 1688, la Declaración de Independencia Americana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789 fueron los verdaderos pilares del Occidente liberal. En consecuencia, un “Occidente” ampliado no es históricamente “liberal”, porque ese mismo Occidente también diseñó el “fascismo italiano, el nazismo alemán y el militarismo japonés”.
En pocas palabras, Todd muestra cómo el protestantismo impuso la alfabetización universal a las poblaciones que controlaba, “porque todos los fieles deben acceder directamente a las Sagradas Escrituras. Una población alfabetizada es capaz de lograr un desarrollo económico y tecnológico. La religión protestante modeló, por accidente, una fuerza laboral superior y eficiente”. Y es en este sentido que Alemania estuvo “en el corazón del desarrollo occidental”, incluso aunque la Revolución Industrial tuviera lugar en Inglaterra.
La formulación clave de Todd es indiscutible: “El factor crucial del ascenso de Occidente fue el apego del protestantismo a la alfabetización”.
Además, el protestantismo, subraya Todd, está dos veces en el corazón de la historia de Occidente: a través del impulso educativo y económico -con el miedo a la condenación y la necesidad de sentirse elegido por Dios engendrando una ética de trabajo y una moralidad colectiva fuerte- y a través de la idea de que los hombres son desiguales (recordemos la carga del hombre blanco).
El colapso del protestantismo no pudo sino destruir la ética del trabajo en beneficio de la codicia de las masas: es decir, el neoliberalismo.
Transgenerismo y el culto a lo falso.
8. La aguda crĂtica de Todd al espĂritu de 1968 merecerĂa un libro completamente nuevo. Se refiere a “una de las grandes ilusiones de la dĂ©cada de 1960, entre la revoluciĂłn sexual angloamericana y Mayo del 68 en Francia”; “Creer que el individuo serĂa mayor si se liberara de lo colectivo”. Eso condujo a una debacle inevitable: “Ahora que estamos libres, en masa, de creencias metafĂsicas, fundacionales y derivadas, comunistas, socialistas o nacionalistas, vivimos la experiencia del vacĂo”. Y asĂ nos convertimos en “una multitud de enanos mimĂ©ticos que no se atreven a pensar por sĂ mismos, pero se revelan tan capaces de intolerancia como los creyentes de la antigĂĽedad”.
9. El breve análisis de Todd sobre el significado más profundo del transgenerismo destroza por completo la Iglesia del Despertar, desde Nueva York hasta la esfera de la UE, y provocará ataques de ira en serie. Muestra cómo el transgénero es “una de las banderas de este nihilismo que ahora define a Occidente, este impulso por destruir, no sólo las cosas y los seres humanos, sino la realidad”.
Y hay una ventaja analĂtica adicional: “La ideologĂa transgĂ©nero dice que un hombre puede convertirse en mujer y una mujer puede convertirse en hombre. Esta es una afirmaciĂłn falsa y, en este sentido, cercana al corazĂłn teĂłrico del nihilismo occidental”. La cosa empeora cuando se trata de las ramificaciones geopolĂticas. Todd establece una conexiĂłn mental y social lĂşdica entre este culto a lo falso y el comportamiento tambaleante del HegemĂłn en las relaciones internacionales. Ejemplo: el objetivo nuclear iranĂ logrado con Obama se convirtiĂł en un rĂ©gimen de sanciones duras con Trump. Todd: “La polĂtica exterior estadounidense es, a su manera, fluida en materia de gĂ©nero”.
…el eje ParĂs-BerlĂn fue reemplazado por el eje Londres-Varsovia-Kiev: ese fue “el fin de Europa como actor geopolĂtico autĂłnomo.
10. El “suicidio asistido” de Europa. Todd nos recuerda cĂłmo Europa al principio era la pareja franco-alemana. Luego, despuĂ©s de la crisis financiera de 2007/2008, esto se convirtiĂł en “un matrimonio patriarcal, en el que Alemania como cĂłnyuge dominante ya no escucha a su pareja”. La UE abandonĂł cualquier pretensiĂłn de defender los intereses de Europa: se aislĂł de la energĂa y el comercio con su socio Rusia y se autosancionĂł. Todd identifica, correctamente, el eje ParĂs-BerlĂn reemplazado por el eje Londres-Varsovia-Kiev: ese fue “el fin de Europa como actor geopolĂtico autĂłnomo”. ¡Y eso ocurriĂł sĂłlo 20 años despuĂ©s de la oposiciĂłn conjunta de Francia y Alemania a la guerra neoconservadora contra Irak!.
11. Todd define correctamente a la OTAN al sumergirse en “su inconsciente”: “Observamos que su mecanismo militar, ideológico y psicológico no existe para proteger a Europa Occidental, sino para controlarla”.
12. Junto con varios analistas en Rusia, China, Irán y entre independientes en Europa, Todd está seguro de que la obsesiĂłn de Estados Unidos –desde los años 1990- por aislar a Alemania de Rusia conducirá al fracaso: “Tarde o temprano, colaborarán , ya que “sus especializaciones econĂłmicas los definen como complementarios”. La derrota en Ucrania abrirá el camino, ya que una “fuerza gravitacional” seduce recĂprocamente a Alemania y Rusia.
…observamos que su mecanismo militar, ideolĂłgico y psicolĂłgico [de la OTAN] no existe para proteger a Europa Occidental, sino para controlarla.
Antes de eso, y a diferencia de prácticamente cualquier “analista” occidental en la esfera principal de la OTAN , Todd entiende que Moscú va a ganar contra toda la OTAN, no solo contra Ucrania, aprovechando una ventana de oportunidad identificada por Putin a principios de 2022. Todd apuesta en una ventana de 5 años, es decir, un final para 2027. Es esclarecedor compararlo con el Ministro de Defensa Shoigu, registrado el año pasado: la SMO terminará en 2025.
Cualquiera que sea el plazo, en todo esto está incorporada una victoria total de Rusia, en la que el ganador dictará todos los tĂ©rminos. Ni negociaciones, ni alto el fuego, ni conflicto congelado, tal y como la HegemonĂa está ahora desesperada dando vueltas.
Davos representa el triunfo de Occidente
El amplio mĂ©rito de Todd, tan evidente en el libro, es utilizar la historia y la antropologĂa para llevar al diván la falsa conciencia de la sociedad occidental. Y asĂ es como, centrándose por ejemplo en el estudio de estructuras familiares muy especĂficas en Europa, logra explicar la realidad de una manera que escapa por completo a las masas colectivas occidentales que persisten bajo el lavado de cerebro del turboneoliberalismo.

No hace falta decir que el libro de Todd, basado en la realidad, no será un éxito entre las élites de Davos. Lo que está sucediendo esta semana en Davos ha sido inmensamente esclarecedor. Todo está a la vista.
Entre todos los sospechosos habituales: la tĂłxica Medusa von der Leyen de la UE; el belicista Stoltenberg de la OTAN ; BlackRock, JP Morgan y una variedad de mandamases estrechando la manga de la sudorosa sudadera de su juguete en Kiev: el mensaje del “Triunfo de Occidente” es monolĂtico:
- La guerra es paz.
- Ucrania no está perdiendo.
- Rusia no está ganando.
- Si no está de acuerdo con nosotros (en cualquier aspecto), será censurado por “incitación al odio”.
- Queremos el Nuevo Orden Mundial, piensen lo que piensen ustedes, humildes campesinos, y lo queremos ahora.
Y si todo falla, una Enfermedad X prefabricada vendrá a por ti.
