Euskeraz nahiago?
A propĂłsito de la vergonzosa agresiĂłn a la voluntad soberana del pueblo de Mañeru y despuĂ©s de digerir los cĂnicos argumentos de la portavoz socialista Inma Jurio (la de «aprenderemos si nos da la gana») sobre libertad y voluntariedad para elegir idioma, cabe preguntarse: Âżen donde quedĂł la «real gana» de l@s mañeruc@s?.
La diglosia es un fenĂłmeno sociolingĂĽĂstico que define las distintas situaciones de las lenguas en una sociedad. Es habitual que exista más de una lengua en una comunidad, y que sus habitantes se manejen habitualmente en una, otra o ambas indistintamente. Cuando en un territorio determinado se utilizan habitualmente más de dos lenguas no hablamos de diglosia, sino de poliglosia.
A diferencia del bilingüismo, en el que los habitantes de un territorio son capaces de comunicarse o manejar dos idiomas indistintamente, en el caso de la diglosia una de las dos lenguas adquiere un carácter de preponderancia sobre la otra, por prestigio social u oficialidad, mientras que la otra lengua queda restringida al uso familiar o personal, dándose además la circunstancia de que los hablantes de esta última normalmente sà suelen ser bilingües, es decir son capaces de comunicarse también en el idioma oficial o predominante, mientras que el resto son perfectamente monolingües sin que ello limite su capacidad de comunicarse.
Navarra en este asunto es, tambiĂ©n, un caso especial. AsĂ mientras al sur del Pirineo solamente el castellano disfruta de plena oficialidad en todo el territorio y los vascohablantes (todos perfectamente bilingĂĽes) se ven obligados a utilizar el castellano para no «menoscabar» los derechos lingĂĽĂsticos de esa mayorĂa monolingĂĽe, al norte de la cordillera la proporciĂłn se invierte y en este caso una mayorĂa de poblaciĂłn bilingĂĽe es obligada a utilizar otro idioma (el francĂ©s en este caso) para que los otros monolingĂĽes puedan comunicarse con ellos.
Queda pues suficientemente claro que Navarra es un territorio con tres lenguas propias: euskera, castellano y francés. Todas de uso habitual , incluso simultáneo en amplias zonas próximas a la muga entre estados y a ambos lados de la misma.
AsĂ pues podemos definir la situaciĂłn lingĂĽĂstica de Navarra como de una diglosia asimĂ©trica, en donde dependiendo del territorio se dan situaciones tĂpicas de diglosia. Dándose además la circunstancia de que en cualquier caso la lengua minoritaria es la misma en ambos, independientemente de si sus hablantes son mayorĂa o no y a pesar (o posiblemente a causa) del carácter perfectamente bilingĂĽe de los hablantes de la misma.
Para otro post dejaremos la menciĂłn a la cuarta lengua de Navarra: el romance navarro, idioma precastellano (que no protocastellano), un idioma evolucionado directamente del latĂn y al igual que el gascĂłn con fuertes influencias del euskera. El romance navarro hoy ha desaparecido de nuestras calles pero sigue fosilizado en el vocabulario habitual de los valles del sureste de Navarra. En Ă©l están redactados la mayorĂa de los documentos oficiales e histĂłricos del Reyno. Es (era) primo hermano de la fabla aragonesa que a duras penas sobrevive en algunos valles aragoneses vecinos del Roncal.
Situación del romance navarroaragonés a medidos del siglo XII. Las Glosas Emilianenses, consideradas habitualmente como la primera expresión escrita del castellano, estaban probablemente escritas en la variante riojana del romance navarro.

LA TRAMPA DE LA LIBERTAD LINGĂśISTICA.
Entre los muchos marcos mentales tramposos que habitualmente envuelven la situaciĂłn lingĂĽĂstica de una sociedad diglĂłsica como la nuestra se encuentra el de la libertad lingĂĽĂstica. Se disfraza de libertad el derecho individual de cada ciudadano a negarse a aprender y a usar ningĂşn otro idioma que no sea el suyo, lo cual serĂa incluso aceptable si no llevase aparejada una serie de obviedades interesadas de las que raramente se habla:
- ÂżTienen los vascoparlantes ese mismo derecho? Porque si la respuesta es NO ya no estamos hablando de un derecho sino de un privilegio, el privilegio de los monolingĂĽes de obligar al resto a conocer y usar el Ăşnico idioma que ellos dominan.
- Ese derecho de los monolingĂĽes… Âżincluye el de excluir que en su presencia se utilice otro idioma que no sea el suyo?. Algo que, conscientemente o no, ocurre constantemente.
- ÂżEl lingĂĽĂstico es un derecho subjetivo? O dependiendo del porcentaje de hablantes deja de existir.
- Y si lo es: ÂżDĂłnde quedan esos derechos lingĂĽĂsticos en las zonas no vascĂłfonas, en las que guste o no viven bastantes vascoparlantes?
- ÂżDĂłnde queda el derecho de otros monolingĂĽes a superar esa situaciĂłn? …y aspirar, ellos y sus hijos, al bilingĂĽismo si lo desean?.
Detrás de esa máscara de «libertad» se esconde casi siempre la comodidad de un privilegio: el de negarse a permitir que la sociedad en su conjunto avance hacia la normalizaciĂłn lingĂĽĂstica. Con la excusa de que «ya tenemos un idioma que todos conocemos» se limita el uso del euskera en espacios pĂşblicos y oficiales, para luego además vocear «que el vascuence lo hablan cuatro gatos». Utilizando una y otra vez el viejo truco de confundir el uso con el conocimiento, el conocimiento con la posibilidad de uso y todos ellos con el mayoritario apoyo social a la recuperaciĂłn del euskera.
ÂżCabe mayor desfachatez?
«Detrás de esa máscara de «libertad» se esconde casi siempre la comodidad de un privilegio: el de negarse a permitir que la sociedad en su conjunto avance hacia la normalizaciĂłn lingĂĽĂstica. «
Por si todo esto fuera poco estas actitudes pasivas, cuando no hostiles, hacia el progreso del bilingĂĽismo acarrean un grave peligro de fractura social. El riesgo de guetizaciĂłn, impuesta o voluntaria de comunidades lingĂĽĂsticas, minoritarias en determinadas poblaciones o autoimpuestas por los que siendo bilingĂĽes optan por negarse a hablar otro idioma que no sea «el suyo» como reacciĂłn ante la imposiciĂłn del idioma prevalente.
Los ciudadanos tienen perfecto derecho a elegir su estatus monolingĂĽe o plurilingĂĽe en cualquiera de sus modalidades, eso nadie lo niega. Es la sociedad la que debe aceptar con normalidad su carácter bilingĂĽe y los poderes pĂşblicos los que deben promover y garantizar ese ecosistema lingĂĽĂstico en donde todos puedan nadar en libertad.
Solamente asĂ se superará esta historia interminable de miedos, agravios, rencores y mentiras sobre un problema que en los paĂses más avanzados ya no lo es desde hace dĂ©cadas.
BILINGĂśISMO REAL o COMUNIDAD FALLIDA.
@gukgeuk 230209

