…VOLVER A LA NORMALIDAD?

De entrada mal asunto, PORQUE DAN POR HECHO QUE LA NORMAL ERA LA SITUACION ANTERIOR A ESTA CRISIS.

Esto pasará, ya está pasando, ya ha pasado. Depende de la percepción o de la situación personal de cada uno. Pero además algunos pensamos que ya nada será igual. Que no puede ser igual. Que no merecemos que lo sea. Hablo sobre todo de relaciones, de todas las relaciones. Desde las internacionales a las personales, pasando por las sociales, las comerciales, las laborales, las … todas.

Cuando este ensayo general del Apocalipsis haya pasado habrán muerto centenares de miles de personas, millones de hecho, en cualquier caso menos que en muchas de las catástrofes, guerras o epidemias, publicadas o silenciadas, que durante el siglo XX y lo que llevamos de XXI han zarandeado a la humanidad. Menos que los 32 millones de muertos por el VIH, menos que los más 4 millones de muertos que según la OMS nos cuesta cada año el cambio climático. Entonces? Que es lo que esta vez nos ha sobresaltado tanto a los que estábamos acostumbrados a ver estas catástrofes desde la distancia, con pena pero sin angustia?

Esta vez dos cosas han sido diferentes: El plazo y la percepción del riesgo. Al común de los mortales no nos preocupan demasiado los problemas lejanos en el tiempo, ni aquellos en los que no somos grupo de riesgo. Pero cuando llega un problema real, grave, inminente y que no discrimina es cuando todos nos sentimos en riesgo. Y esta vez todos nos sentimos vulnerables.

Cuando no encontramos un refugio seguro, es cuando nos olvidamos del individualismo y buscamos el abrigo de la sociedad, de la tribu. Cuando se tambalean esos principios criptoliberales que los media, las redes, los think tanks, llevan años inoculándonos, (la cultura del esfuerzo, el triunfo de la voluntad, la competitividad, el equilibrio financiero, la austeridad y demás letanías neocom), es cuando volvemos todos la mirada hacia papá Estado y clamamos por el estado del bienestar. Eso es lo que ha cambiado, que ahora todos nos sentimos amenazados.

Ahora que tenemos tanto tiempo, que hemos sido desalojados de la zona de confort, es buen momento para sacudirnos la inercia y sentarnos a pensar si esto no es una buena oportunidad para reconstruir la sociedad desde otras bases.

Llegan mensajes “tranquilizadores” sobre la lluvia de millones que el BCE y la FED están preparando para la reconstrucción del sistema económico-financiero y así volver a la “normalidad”. De entrada mal asunto, PORQUE DAN POR HECHO QUE LA NORMAL ERA LA SITUACION ANTERIOR A ESTA CRISIS.

Todos recordamos, o deberíamos hacerlo, que hace pocos meses la austeridad era doctrina, que no había recursos para evitar la exclusión social, que el estado del bienestar era inviable y que la solución era privatizar todo lo privatizable porque lo público era económicamente insostenible. En resumen, que no era posible cumplir el contrato social. Entonces, ¿porqué esa generosidad repentina de los poderes económicos hacia la sociedad? Y de donde entonces sale ahora este chorro de millones? Donde estaban todos esos millones hace escasamente un año?

Por partes: Nos urge recomponer el sistema económico-financiero. A nosotros por mera razón de supervivencia, pero sobre todo al Sistema, porque para el Sistema no es aceptable este abrupto cese del chorro de beneficios, que ha crecido desde la última crisis financiera en una loca carrera por romper récords de beneficios ejercicio tras ejercicio. Y ya sabéis como se las gasta el Sistema cuando los beneficios, ya no desaparecen, sólo se reducen.

Así que ojito: Pasarán por encima de razones morales, ecológicas o de igualdad social y volverán los negros tiempos de las burbujas, la austeridad y los recortes. Si es que alguna vez esos tiempos se fueron.

…para el Sistema no es aceptable este abrupto cese del chorro de beneficios, que ha crecido desde la última crisis financiera en una loca carrera por romper récords de beneficios ejercicio tras ejercicio.

Volvamos al tema. De donde saldrá toda esa pasta? Por supuesto que ni las grandes corporaciones, ni los trust bancarios, ni los billonarios fondos de inversión van a poner un sólo céntimo, mas allá de “donaciones” convenientemente publicitadas y previamente detraídas de sus impuestos por medio de sus ingenieros fiscales. Ese dinero lo pondrá el sector público poniendo en marcha la maquinita de imprimir billetes. Porque así conviene a todos. Al ciudadano normal para recuperar su zona de confort, el que la tuviese, y a los otros para reparar cuanto antes ese terreno de juego que tanto beneficios y victorias les ha dado y que tras la última tormenta ha quedado llenos de agujeros. Y así volveremos todos a la “normalidad”

Y que podemos hacer? Muchas cosas. Y ninguna difícil. Gracias a las redes sociales los gobiernos y las grandes corporaciones tienen grandes dificultades para que el mensaje que llega a la población sea único e inequívoco. De ahí las enormes cantidades de dinero que gastan en propaganda, las brutales inversiones en medios de comunicación deficitarios, en fondos de reptiles, en prepuestos para “engrasar” el flujo de información. El objetivo de todos esos millones no es generar beneficios directamente sino impedir que entre la población surja una masa crítica que pueda poner en riesgo esa “normalidad” que tanto aprecian.

Esa masa critica se genera desde abajo, desde cada uno de nosotros, con nuestra voluntad, nuestro convencimiento y nuestro esfuerzo. Así de fácil. Así de imposible.

No hace falta ser un revolucionario militante, no es necesario echarse a las calles a quemar las fábricas, ni tomar rehenes. Solamente hay que golpear al sistema donde más le duele: EN EL CONSUMO. Tomar conciencia de nuestro poder como usuarios y consumidores. Y no repetir errores.

BUSCANDO Y CONTRASTANDO NUESTRAS FUENTES DE INFORMACIÓN. Huyendo de los grandes medios y grupos de comunicación. Analizando, comprendiendo y debatiendo las noticias que afectan nuestro día a día. No “pasando” de la política, porque la política no pasa de nosotros. Desterrando la publicidad y la televisión basura. Denunciando las mentiras, los“fakes” y a los que los difunden.

CONSUMIENDO RESPONSABLEMENTE. Eligiendo productos de proximidad, que fortalezcan la equidad, la sostenibilidad y la calidad de vida. Huyendo de las superofertas. Comprando en comercios cercanos. Usando lo menos posible las grandes superficies. Usando poco o nada la compra por correo. Descartando todos los productos que se publicitan con grandes campañas.

ELIGIENDO PROVEEDORES ALTERNATIVOS DE ENERGÍA. (Goiener, Som, Hola,…). Implantando el autoconsumo en la medida de lo posible. Viajando en transporte público. Sí, viajes largos también, la planificación y el trayecto también son parte del viaje.

LUCHANDO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. Promoviendo el reciclaje desde el primer escalón, (si en casa no tienes 6 cubos diferentes, tú o tu mancomunidad estáis haciendo algo mal). No usando pajitas, ni bastoncillos, ni toallitas húmedas,… Comprando productos a granel o con envases sencillos, y nunca productos sobreenvasados.

DEFENDIENDO Y USANDO LA EDUCACIÓN PUBLICA. Radicalmente igualitaria, radicalmente libre, sin concesiones a supuestos derechos de elección que algunos padres reivindican y que sólo esconden segregación, adoctrinamiento y elitismo y con fondos públicos.

VOTANDO A LOS PEQUEÑOS PARTIDOS. Partidos locales, Agrupaciones de electores, Candidaturas independientes,… Y sobre todo: Nunca a los grandes partidos que tienen deudas importantes y nunca resueltas con los grandes bancos.

FOMENTANDO EL TRABAJO DECENTE Y EL SALARIO JUSTO. Denunciando los abusos laborales y los salarios de miseria. No usando productos o servicios que utilizan trabajadores en régimen de semiesclavitud (Deliveroo, Uber, Glovo,…).

PERSIGUIENDO Y DENUNCIANDO EL FRAUDE FISCAL. No adquiriendo productos o servicios de empresas con filiales en paraísos fiscales (B. Santander, Repsol, Enagas, Mapfre, Tele5, Inditex, …). Exigiendo factura siempre. No aceptando facturas sin IVA.

INFORMÁNDOTE SOBRE LA BANCA ÉTICA. Filtrando y descartando aquellos bancos con sedes o filiales en paraísos fiscales, que financian actividades contrarias a los valores éticos y morales como la producción de armas, la explotación infantil o el comercio ilegal. Eligiendo bancos que apoyan proyectos que, además de ser económicamente viables, son social, ética y medioambientalmente responsables. Que promueven el activismo o participación directa de los inversores en la toma de decisiones. Fiodos, Fiare, Oiko,…

…así de fácil. Así de imposible.

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Y NO OLVIDANDO NUNCA EL COMPORTAMIENTO DE LAS CLÍNICAS PRIVADAS, LAS GRANDES FARMACÉUTICAS, LAS COMPAÑÍAS DE SEGUROS DURANTE ESTAS SEMANAS. Y QUE LA SANIDAD PUBLICA ES LA QUE HA ESTADO Y ESTÁ SIEMPRE DE TU PARTE.

200323

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