América tiene un plan.
Desde 2008 la deuda de los EEUU no ha dejado de crecer. En estos momentos ronda los 600.000 millones de dĂłlares… por cada una de las estrellas de su bandera!. En total 30 billones de dĂłlares, el equivalente a unos 90.000 $ por cada uno de sus 331 millones de ciudadanos. BebĂ©s incluidos.
Los mayores tenedores de la deuda norteamericana son los propios estadounidenses. Desde inversores particulares minoristas que compran los bonos de deuda por una mezcla de patriotismo y seguridad, fondos privados de inversión, aseguradoras, fondos de cobertura y otras empresas. En total el 31% de la deuda está en manos de estos inversores.
Le siguen los Fondos Públicos de Pensiones, a los que la regulación obliga a invertir en deuda pública. En este momento estos fondos son titulares del 22% de la deuda. Hay que resaltar que hace unos 10 años ese porcentaje estaba en el 45%, pero la deuda ha crecido a tal velocidad que los FPP no han podido absorberlos para mantener ese porcentaje.
La FED, la Reserva Federal, tambiĂ©n es propietaria de sus propios bonos. Naturalmente guarda un buen nĂşmero de ellos en su poder para mantener el control de los mismos. Actualmente posee unos 5 billones de $ en tĂtulos, un 16% aproximadamente.
Los 5 bancos más importantes del paĂs poseen otro 5%. Unos 1.5 billones.
Finalmente los inversores extranjeros en conjunto, también tienen un buen montón de deuda en su poder, aproximadamente 7.5 billones, alrededor del un 25%, buena parte de ellos en manos de los 2 gigantes asiáticos: China y Japón.

Buena parte de esta deuda se encuentra en poder de China que ya se ha declarado contraria a adquirir más deuda americana y de hecho trabaja activamente para deshacerse de ella. Como se observa en el gráfico, buena parte de la inversión extranjera se ha estancado. En términos porcentuales ha disminuido un 10% en los últimos 8 años.
Cualquier auditor de cuentas sabe que una deuda de esas dimensiones, que si sigue en esta dinámica pronto equivaldrá al 200% del PIB, y con un paĂs en recesiĂłn, es simplemente imposible de pagar, no al menos por mĂ©todos convencionales.
A finales del 2021 el Senado norteamericano aprobĂł un proyecto de ley para evitar la suspensiĂłn de pagos. De este modo consiguiĂł esquivar el temido default previsto para diciembre, no por la vĂa de corregir sus polĂticas econĂłmicas, sino por la más fácil de la manipulaciĂłn polĂtica: Huir hacia adelante y seguir imprimiendo más y más dĂłlares para seguir pagando su enorme deuda.
Esa sobreimpresiĂłn de dĂłlares obliga a EEUU a aumentar constantemente las exportaciones para equilibrar su balanza de pagos. Por otra parte, la negativa de Rusia a aceptar dĂłlares o euros como pago a sus exportaciones y su acuerdo con China, India y otras potencias locales de cara a realizar sus intercambios comerciales en sus propias divisas amenaza la posiciĂłn del dĂłlar como la moneda del comercio mundial y la polĂtica norteamericana de seguir ocultando esa situaciĂłn de quiebra tĂ©cnica de su economĂa.
En julio EEUU ha entrado oficialmente en recesiĂłn. «TĂ©cnica» de momento. Esa coletilla sirve para no agitar los fantasmas de la Gran DepresiĂłn, que casi 100 años despuĂ©s siguen vivos y habitando en el subconsciente de la AmĂ©rica Profunda, pero expertos y entidades como el Bank of AmĂ©rica alertan de la posibilidad de que no se trate de una crisis de pagos pasajera y el paĂs pueda estar asomándose al abismo del default si no se toman inmediatamente medidas correctoras serias.

Urge restaurar el viejo orden económico. Repintar el añorado Bretton Woods en donde se pusieron los cimientos del futuro económico mundial en el que EEUU fuese la potencia predominante y el dólar la moneda de uso obligado para el comercio internacional. Menos de 30 años después, EEUU unilateralmente eliminó el patrón oro acordado en la Conferencia y desde entonces, cada vez que el gobierno americano necesita financiación para cualquier aventura, simplemente le pide a la Reserva Federal que imprima más dólares. Sin más respaldo que la declaración del gobierno de que ese papel es dinero en efectivo.
«En julio de 1944, a finales de la segunda guerra mundial, representantes de cuarenta y cuatro naciones se reunieron en el complejo hotelero de Bretton Woods (New Hampshire, Estados Unidos) para diseñar un nuevo sistema monetario mundial que posibilitase una paz global y duradera tras la contienda». (Benn Steil)
Falta un pequeño detalle. Breton Woods se celebrĂł en el contexto de una guerra mundial, con Europa, la URSS y JapĂłn devastados y China aĂşn dormida. A dĂa de hoy ese contexto es muy diferente, China, JapĂłn, Europa y la misma Rusia no necesitan la «ayuda» americana para reconstruirse, EEUU está en recesiĂłn y no existe un conflicto global…
… de momento pero, os acordáis? «estamos trabajando en ello».
En esa loca huida hacia adelante, a falta de un conflicto global, Washington no ha dudado en promover conflictos locales en cualquier rincĂłn del mundo para despuĂ©s, como en las mejores series de gánsters, ofrecer su protecciĂłn a sus amigos, inundar el mercado de armas (sin importar siquiera que luego acaben en manos no deseadas) o imponer en el mercado su GNL procedente del fracking (más caro, mas lejano y menos sostenible que el ruso). Por supuesto todo eso pagado con los papelitos que la Reserva Federal sigue imprimiendo sin lĂmite. Porque AmĂ©rica, desde hace mucho tiempo, sigue un plan.
Un plan circular perfecto (conflicto → protecciĂłn → armas → reconstrucciĂłn) todo financiado en dĂłlares. En todos los casos el guion se cumple escrupulosamente: Se promueve el conflicto (siempre en nombre de la paz y los derechos humanos), se arma a una de las partes lo justo para que el conflicto sea largo (es importante que se alargue) y finalmente se envĂan a los marines a restablecer la libertad. Inmediatamente despuĂ©s (a veces al mismo tiempo) aparecen los contratistas americanos para reconstruir el paĂs destrozado.
Realmente de unos años a esta parte el plan no está funcionando muy bien. Afganistán, Irak, Libia, Siria han sido guerras que AmĂ©rica o sus protegidos no han conseguido ganar, (incluso de Afganistán saliĂł apresuradamente ofreciendo imágenes que recordaban a la caĂda de SaigĂłn), han dejado tras de sĂ paĂses destrozados y regĂmenes enemigos. Algunos otros recientes intentos de restaurar la democracia siguiendo el mismo plan (Georgia 2008, Bielorrusia 2020, Kazajistán 2021) han resultado fallidos. En Ucrania tras el aparente Ă©xito inicial, el golpe de estado devino en guerra civil y tras la intervenciĂłn rusa asesores y «diplomáticos» salieron apresuradamente del paĂs. Los marines siguen esta vez sin moverse de sus bases (Rusia no es Irak) pero el inmoral tráfico de armas, algunas inservibles, seguirá «hasta el ultimo ucraniano» …o hasta el Ăşltimo dĂłlar que le quede al paĂs.
En la reciente cumbre de la OTAN de Madrid se teorizĂł abiertamente sobre las nuevas estrategias de GUERRA HIBRIDA y de como una vez agotada la primera fase (guerra mediática, demonizaciĂłn del adversario, estrangulamiento econĂłmico,…) se deberĂa avanzar hacia el enfrentamiento directo. Todo iba bien, hasta que alguien hizo notar el elefante en la sala que nadie parecĂa querer ver: Rusia por sĂ ya era un hueso duro de roer, pero detrás está China. Palabras mayores. Quedaron en seguir «profundizando» en el asunto y ya si eso llamarse otro dĂa.
EEUU necesita el conflicto. Desde la relativa seguridad de su aislamiento geográfico en el norte del continente americano, nunca ha tenido ningĂşn escrĂşpulo a la hora de promover y atizar conflictos en cualquier lugar del planeta. El conflicto es parte fundamental de sus cuentas de resultados y Ă©stas siempre prosperan en periodos bĂ©licos mientras en Ă©pocas de paz tienden a la recesiĂłn. OcurriĂł en 1929 y volviĂł a ocurrir en 2007, ambas tras largos periodos de relativa tranquilidad. Por otra parte enviar sus tropas a cualquier rincĂłn del mundo nunca le ha supuesto un problema, a fin de cuentas sus soldados proceden mayoritariamente de minorĂas Ă©tnicas no WASP o de estudiantes incapaces de saldar su deuda universitaria. Todos ellos ciudadanos perfectamente prescindibles.

«La condonación de préstamos estudiantiles socava una de las mejores herramientas de reclutamiento de nuestro ejército en un momento de alistamiento peligrosamente bajo.»
(Jim Banks, Congresista republicano por Indiana)
No se habla mucho de esto, pero dentro de 3 meses USA se va a encontrar en una encrucijada: Se celebran las elecciones de mitad del mandato de Biden. Se renuevan el Congreso, un tercio del Senado y un montĂłn de cargos locales, desde Gobernadores a Fiscales y Secretarios de Estado. Dependiendo de lo que los americanos voten (incluso a pesar de lo que voten) el paĂs puede caer en manos de la extrema derecha.
Los fieles a Trump incrustados en el «Deep State» han colado al Partido Republicano candidatos leales a Trump. Candidatos que se convertirán en Secretarios de Estado y le declararán presidente en 2024, tanto si gana como si no. Si este golpe de estado oculto triunfa, se producirá la tormenta perfecta que recientemente anunciaba Jeffrey Sachs: «Las consecuencias serán desastrosas si un demagogo de derechas que prometa restaurar la desvaĂda gloria militar de Estados Unidos mediante una peligrosa escalada vuelve a tomar el poder». Las imágenes de ciudadanos americanos abandonados por el sistema se harán aĂşn más habituales y los EEUU se encaminarán hacia el precipicio del estado fallido y la guerra civil, empujándonos a nosotros en el lance.

Mientras en la UE debatimos acaloradamente sobre el derecho de nuestros lĂderes a comportarse como adolescentes atolondrados, Europa se nos va por el desagĂĽe. Macron advierte ahora de que «asistimos al fin de la abundancia», los trabajadores y clases medias que destinan más de la mitad de su salario a pagar alquileres e hipotecas, los jĂłvenes que no pueden acceder a empleo o lo encuentran en condiciones de semiesclavitud, se preguntarán de que abundancia habla Macron. O si se está refiriendo a la abundancia de los cada vez más ricos. En cualquier caso este enigmático pronunciamiento es el anuncio del inminente hundimiento de la economĂa europea, negado enfáticamente hasta hace cuatro dĂas, y del «reseteo» de la economĂa global en donde la UE deberá buscar su sitio si no quiere quedarse fuera de los centros de decisiĂłn.
Europa no se librará de este escenario a menos que sus dirigentes abran los ojos, saquen algo de tiempo en sus apretadas agendas, entre fiesta y fiesta o nosotros les obliguemos a hacerlo.
El tiempo se acaba.
@gukgeuk 220827
