UCRANIA, EL DESASTRE NEOCON.

Una tragedia europea en dos actos.

sachsJeffrey Sachs es un economista, profesor y pensador estadounidense. Es el autor intelectual de la teoría que años después fue bautizada como «Capitalismo de Shock«. Teórico ultraliberal, su política de «Empiécese con el abandono de la intervención estatal, libérense los precios, promuévase la competencia en la empresa privada, véndase las empresas estatales tan rápido como sea posible», llevó a la Rusia postsoviética a la bancarrota en tiempos de Yeltsin.

Recientemente ha publicado un largo artículo «Ukraine is the latest neocon disaster» en donde, a pesar de su perfil, arremete duramente contra los neoconservadores que, según él, están llevando a Ucrania, EE.UU. y la Unión Europea a una nueva geopolítica. «Si Europa es mínimamente perspicaz, debería alejarse de estos desastres de la política exterior estadounidense»

En la primera parte de este post se publicará el artículo traducido al español (en cursiva) con algunos comentarios e informaciones complementarias. En la segunda parte «LO QUE VIENE» analizaremos los escenarios más probables del desastre y las dificultades que Europa encontrará en cualquier caso.

«La guerra de Ucrania es la culminación de un proyecto de 30 años de duración del movimiento neoconservador estadounidense. La Administración Biden está repleta de los mismos neocón que defendieron las guerras de elección de EE.UU. en Serbia (1999), Afganistán (2001), Irak (2003), Siria (2011) y Libia (2011) y que tanto han hecho por provocar la invasión de Ucrania por parte de Rusia. A lo largo de su historia, el movimiento ha producido absolutos desastres y, sin embargo, Biden ha llenado su equipo de neoconservadores. En consecuencia, el presidente estadounidense está llevando a Ucrania, EE.UU. y la Unión Europea a una nueva debacle geopolítica. Si Europa es mínimamente perspicaz, debería alejarse de estos desastres de la política exterior estadounidense

«El movimiento neocón surgió en la década de 1970 en torno a un grupo de conocidos intelectuales, varios de los cuales estaban influidos por el politólogo de la Universidad de Chicago, Leo Strauss, y el profesor de historia clásica de la Universidad de Yale, Donald Kagan. Algunos líderes neoconservadores han sido Norman Podhoretz, Irving Kristol, Paul Wolfowitz» (ex presidente del Banco Mundial, condenado por nepotismo), «Robert Kagan (hijo de Donald), Frederick Kagan (hijo de Donald), Victoria Nuland (mujer de Robert), Elliott Cohen, Elliott Abrams» (condenado por el escándalo Irán–Contra e indultado por Bush hijo) «y Kimberley Allen Kagan (mujer de Frederick).«

Casi todos los miembros de este selecto grupo tienen un par de cosas en común: procedencia judía y/o antecedentes familiares en la antigua Unión Soviética. De algunos de ellos se hablará mucho a lo largo de este post. Todas estas figuras desde dentro de las administraciones americanas (demócratas o republicanas), han estado apoyando o directamente detrás de los ataques americanos de las últimas dos décadas: Serbia (1999), Afganistán (2001), Irak (2003), Siria (2011) y Libia (2011) y de los más recientes intentos de desestabilización o golpes de estado: Maidán (2013), Bielorrusia (2020) o Kazajistán (2021). Siempre países del universo geopolítico de la antigua URSS y/o de la actual Rusia y con el mismo objetivo: desestabilizar su espacio estratégico, debilitar a Rusia y, si es posible, provocar un golpe de estado que propicie la vuelta al Kremlin de personajes como Anatoly Chubáis o Yegor Gaidar, apóstoles del neoliberalismo en la Rusia de Yeltsin. La administración Obama no supo (o no quiso) deshacerse de estos halcones, Trump se apoyó en ellos y Biden (o más bien, los que están detrás del senil presidente) sigue teniéndolos a su lado.

«El mensaje principal de los neoconservadores estadounidenses es que EE.UU. debe mantener su predominio militar mundial y enfrentarse a las potencias regionales emergentes que puedan poner en peligro su dominio global o regional, especialmente Rusia y China. Para conseguirlo, Estados Unidos debería desplegar su ejército en cientos de bases militares a lo largo y ancho del mundo, de forma preventiva, para estar preparado para iniciar una guerra de elección si fuera necesario. Estados Unidos recurriría a las Naciones Unidas únicamente cuando ello conviniera a sus intereses.«

«Paul Wolfowitz fue el primero en explicitar este planteamiento en su borrador del documento ‘Orientaciones de la política de defensa’ (Defense Policy Guidance), escrito para el Departamento de Defensa en 2002. En dicho borrador, Wolfowitz solicitó la ampliación de la red de seguridad dirigida por Estados Unidos a Europa central y Europa del Este, a pesar de que el ministro de Exteriores alemán Hans-Dietrich Genscher había prometido expresamente en 1990 que la unificación alemana no iría seguida de una ampliación de la OTAN hacia el este. Además, Wolfowitz expuso argumentos a favor de las guerras de elección estadounidenses, defendiendo el derecho de Estados Unidos a actuar de forma independiente, incluso en solitario, para responder a crisis que puedan tener repercusiones para el país. Según el general Wesley Clark, ya en mayo de 1991 Wolfowitz dejó claro a Clark que Estados Unidos realizaría operaciones de cambio de regímenes en Irak, Siria y otros antiguos aliados soviéticos.«

En enero de 2007, en un viaje que hizo a Turquía, Paul Wolfowitz mostró sus calcetines rotos al tener que quitarse los zapatos para acceder a una mezquita. Los fabricantes de calcetines turcos decidieron enviarle una docena “de buena calidad” para que no le vuelva a pasar lo mismo.

«Los neoconservadores defendieron la inclusión de Ucrania en la OTAN incluso antes de que ello constituyera la política oficial estadounidense con George W. Bush hijo en 2008. Para ellos, la pertenencia de Ucrania a la OTAN era clave para el dominio regional y global de Estados Unidos. En abril de 2006, Robert Kagan explicaba así los argumentos neoconservadores de la expansión de la OTAN: Rusia y China no ven nada natural en las “revoluciones de colores” [de la antigua Unión Soviética], solo golpes de Estado respaldados por Occidente y diseñados para ampliar su influencia en regiones estratégicas. ¿Están tan equivocados? ¿No podría ser la satisfactoria liberalización de Ucrania, instada y respaldada por las democracias occidentales, sino el preludio de la incorporación de dicha nación a la OTAN y la Unión Europea, o dicho de otro modo, la expansión de la hegemonía liberal occidental

En opinión de Sachs, «Toda la política exterior americana en los últimos años ha sido un completo desastre, y aun así el presidente Biden ha llenado su equipo de neoconservadores«. El resultado es que esta élite ultra está dirigiendo a Ucrania, a Estados Unidos y a la Unión Europea hacia un nuevo desastre geopolítico. «Si Europa tuviera sentido común, se desprendería de estos desastres de la política exterior estadounidense», argumenta Sachs.

«Kagan reconoció las terribles consecuencias que tendría esta ampliación y citó el siguiente comentario de un experto: “El Kremlin se está preparando con mucha seriedad para ‘la batalla por Ucrania’”. Los neoconservadores han buscado esta batalla. Tras la caída de la Unión Soviética, tanto Estados Unidos como Rusia debieron haber buscado la neutralidad de Ucrania, como forma de garantizar una zona de separación y seguridad. En lugar de ello, los neoconservadores han perseguido la “hegemonía” estadounidense y Rusia ha aceptado la batalla, en parte para defenderse y en parte debido a sus propias pretensiones imperialistas. Esta situación recuerda a la guerra de Crimea (1853-1856), cuando Gran Bretaña y Francia buscaron debilitar a Rusia en el mar Negro tras la presión ejercida por esta sobre el imperio Otomano.«

«Como topo de los neoconservadores, Nuland ha sido imprescindible». «Los neoconservadores en vez de buscar una Ucrania neutral como un amortiguador prudente y una válvula de seguridad, buscaron mantener la hegemonía obligando a los rusos a ir a la guerra·. «Desde los años 50, Estados Unidos ha perdido en casi todos los conflictos regionales en los que ha participado«.

Nuland también fue «Secretaria Adjunta para Asuntos Europeos y Euroasiáticos» del presidente Obama desde 2013 al 2017. Al inicio del Euromaidán se dejó ver por la plaza apoyando a los alborotadores ¡una diplomática extranjera! y preconizó el derrocamiento del presidente ucraniano Víktor Yanukóvich . Suya es la frase «Ya sabes… que se joda la UE!» pronunciada durante una conversación con el embajador americano. Hoy Nuland es la Subsecretaria de Estado de la administración Biden y está al mando de la política estadounidense en Ucrania.

«Kagan escribió el artículo como un ciudadano particular mientras su mujer, Victoria Nuland, era embajadora de Estados Unidos ante la OTAN bajo el mandato de George W. Bush hijo. Nuland ha sido una de las figuras clave en la consolidación del movimiento. Además de embajadora ante la OTAN con Bush, fue secretaria de Estado adjunta de Asuntos Europeos y Euroasiáticos de 2013 a 2017 con Barack Obama, llegando a participar en el derrocamiento del presidente prorruso de Ucrania, Viktor Yanukovych, y actualmente ejerce como subsecretaria de Estado con Biden, cargo desde el que guía la política de Estados Unidos en lo que respecta a la guerra de Ucrania.«

El Instituto para el Estudio de la Guerra, un think-tank neoconservador dirigido por Kimberley Allen Kagan (y apoyado por una serie de contratistas en materia de defensa como General Dynamics y Raytheon), sigue prometiendo la victoria de Ucrania. En lo que respecta a los avances de Rusia, el Instituto hizo un comentario simbólico: “Independientemente del bando que ocupe la ciudad [de Severodonetsk], es probable que la ofensiva Rusa haya alcanzado su punto máximo en términos operativos y estratégicos, lo que permitirá a Ucrania iniciar una contraofensiva a nivel operativo para hacer retroceder a las fuerzas rusas”.

«La lógica neoconservadora se basa en una premisa falsa: que la superioridad militar, financiera, tecnológica y económica de Estados Unidos permite a dicho país imponer condiciones a cualquier región del mundo. Su postura es de una arrogancia y un desprecio por la evidencia extraordinarios. Desde la década de 1950, Estados Unidos ha sido neutralizado o derrotado en casi todos los conflictos regionales en los que ha participado. Y aun así, en la “batalla por Ucrania”, los neoconservadores estaban preparados para provocar una confrontación militar con Rusia ampliando la OTAN a pesar de las vehementes objeciones de la Federación, convencidos de que conseguirían derrotarla con sus sanciones económicas y el armamento de la organización atlántica.«

«Los hechos sobre el terreno, no obstante, sugieren lo contrario. Las sanciones económicas de Occidente no han hecho mucho daño a Rusia, pero el efecto bumerán en el resto del mundo ha sido significativo. Además, la capacidad de Estados Unidos de reabastecer a Ucrania de munición y armamento se ha visto seriamente obstaculizada por su limitada capacidad de producción y por las rupturas en las cadenas de suministro. Como era de esperar, la capacidad industrial de Rusia es muy superior a la de Ucrania. El PIB de Rusia era unas 10 veces el de Ucrania antes de la guerra y, actualmente, Ucrania ha perdido mucha de su capacidad industrial debido al conflicto.«

UN PLAN SIN FISURAS?

Evidentemente 4 meses y medio después de iniciado el conflicto, seguir manteniendo que la pobre Ucrania tiene alguna posibilidad de derrotar al oso ruso, es pura propaganda. Propaganda criminal cuyo único objetivo es prolongar la guerra todo lo posible con un tripe objetivo. Veamos:

1. RENOVAR ARMAMENTO. Con la excusa de «ayudar» a Ucrania, vaciar los arsenales de la OTAN de armas obsoletas, incluidos las heredadas por los países del este de Europa de la extinta URSS, y por supuesto volverlos a llenar de material nuevecito de última generación, con el consiguiente reforzamiento militar de la OTAN y el fabuloso negocio de las empresas armamentísticas, (especialmente de las americanas que para eso financian todo el plan). El compromiso adquirido recientemente de aumentar al 2% del PIB los presupuestos de defensa de todos los países de la OTAN es parte de este plan. Teniendo en cuenta que el PIB conjunto de todos los miembro de la OTAN ronda los 38 billones de euros (sí sí, 38 seguido de 12 ceros) eso es un auténtico río de dinero, unos 760.000 millones de euros, ¡cada año!. ¿Quién dijo que no había dinero para gasto social, desarrollo sostenible, etc. etc?

2. DESGASTAR A RUSIA. Embarcándola en una larga guerra de desgaste, cortando así el desarrollo económico y tecnológico de los últimos 15 años, que la estaba convirtiendo en una potencia local estratégica en el centro del continente eurasiático. Y si de paso se consigue que entre la población cunda el descontento por causa de la precariedad mejor. Se apoyará una revolución interna de cualquier color aún no usado y perfecto. Todo siempre en nombre de la libertad y la democracia.

3. FORTALECER LA DEPENDENCIA EUROPEA DE LA OTAN. Cortando de raíz cualquier intento de acercamiento EU / Rusia. La peor pesadilla americana para algunos, porque entonces Europa podría emerger nuevamente como la potencia central global, relegando a USA al extrarradio planetario. George Friedman, analista estratégico del Pentágono lo tiene mucho más claro que nosotros: “El interés primordial de Estados Unidos, por el que hemos librado guerras durante siglos, la Primera, la Segunda y la Guerra Fría, ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidas son la única fuerza que podría amenazarnos. Tenemos que asegurarnos de que eso no ocurra”

«El resultado más probable de esta contienda es que Rusia conquiste una franja importante del territorio de Ucrania y la deje con nada o con muy poco litoral. En Europa y en Estados Unidos crecerá la frustración debido a los costes militares y a la estanflación derivada del conflicto y las sanciones. El efecto de arrastre podría ser devastador si un demagogo de derechas se hace con el poder en Estados Unidos (o recupera el poder, como sería el caso de Trump) y promete devolver al país su desvanecido poder militar mediante una peligrosa escalada bélica

Este artículo se publicó el 30 de junio en inglés en Brave New Europe.

Traducción de María García Díaz para CTXT.

El caso es que los planes tan cuidadosamente trazados no se están cumpliendo mas que en el plano de la (des)información de masas. Las sanciones económicas no parece que estén afectando gravemente a Rusia y en cambio el fantasma de la recesión vuelve a ensombrecer los cielos de la UE mientras cunde el nerviosismo sobre su futuro energético a corto plazo, tan corto como el próximo invierno. Algunos países ya hablan de racionamiento energético, economía de guerra y otros conceptos que no se habían escuchado en Europa desde la Segunda Guerra. Y según Sachs en el resto del mundo el efecto será brutal.

Además, a pesar de su enorme poderío económico y tecnológico, la ruptura de las cadenas de suministro y la deslocalización de las últimas décadas han limitado la capacidad de producción de Estados Unido y Europa y obstaculizan su capacidad para suministrar en grandes cantidades municiones y armas a Ucrania con inmediatez. La capacidad rusa y su PIB ya eran 10 veces mayores que los de Ucrania y ahora, tras la pérdida del Donbass, la superioridad todavía es mucho mayor.

Rusia no va a perder esta guerra contra Ucrania. No la va a perder por esa enorme superioridad y porque Rusia no puede permitirse perderla. Le va la vida en ello. El resultado más probable es que Rusia seguirá conquistando y controlando todo el sur y el este de Ucrania hasta que en una mesa de negociaciones se decida el futuro de los territorios controlados por Moscú y de lo que quede de Ucrania. Y esa negociación será con la OTAN y con la UE y no con lo que quede de Ucrania. Rusia no volverá a cometer ese error.

En Europa y EEUU crecerá primero la indignación, azuzada por los medios de comunicación de masas (que definición más exacta) y luego la frustración por la derrota militar y los efectos inflacionarios de la guerra y las sanciones. Sachs augura que «Las consecuencias serán desastrosas, sobre todo si un demagogo de derechas que prometa restaurar la desvaída gloria militar de Estados Unidos mediante una peligrosa escalada vuelve a tomar el poder»

En el final de su artículo Sach aboga por la negociación con Rusia donde se garantice la paz y el retorno al estado anterior al conflicto: «En lugar de correr el riesgo de este desastre, la verdadera solución consiste en terminar con las fantasías neoconservadoras de los últimos 30 años, en que Ucrania y Rusia se sienten de nuevo a negociar y en que la OTAN se comprometa a poner fin a su deseo de expansión hacia Ucrania y Georgia, a cambio de una paz que respete y proteja la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.«

Pero, aunque se llegase a un acuerdo negociado tan deseado como irreal, ahí no terminaría todo. Al contrario ahí empezará el verdadero calvario de Europa. No es muy esperable que un Washington dominado por esta banda neocon renuncie a sus objetivos simplemente porque hayan perdido esta batalla. Y ahora no hay ninguna esperanza blanca (irónicamente esa esperanza terminó con Obama) porque sabemos que los «Kagan» están en ambos lados de la política americana. Para ellos solamente habrá sido una batalla perdida. La guerra la habrá perdido Europa. Preparémonos para LO QUE VIENE…

@gukgeuk 220711

II Parte: LO QUE VIENE…

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