El caso de Navarra.

La experiencia de Geroa Bai en el Gobierno de Navarra es el ejemplo preciso del dilema entre ideologĂa y posibilismo. Nacida como una coaliciĂłn progresista, plural y de fuerte componente navarrista, euskalzale y social; Geroa Bai irrumpiĂł en el escenario polĂtico navarro con una agenda clara: abrir un nuevo ciclo, dar la voz a Navarra, superar el rĂ©gimen de UPN y caminar hacia un cambio estructural, democrático y social. Su mensaje calĂł inmediatamente en la sociedad navarra y en 2015 consiguiĂł la preeminencia entre las fuerzas progresistas del territorio y los apoyos necesarios para conseguir la mayorĂa en el Parlamento Foral e iniciar el proceso del Cambio. AccediĂł al gobierno a la primera, un caso Ăşnico. Y no lo hizo a caballo de ninguna ideologĂa concreta, lo que Geroa Bai ofreciĂł a los navarros fue la promesa del Cambio, esa fue su «ideologĂa». Los navarros votaron, validaron esa promesa y la invistieron para pilotar ese cambio.
2015, El nacimiento del Cambio.
Durante toda la legislatura 2015–2019, con Uxue Barkos como presidenta y con el apoyo parlamentario de EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra, se puso en marcha un programa de cambio nada ideolĂłgico pero coherente con sus promesas: normalizaciĂłn lingĂĽĂstica, polĂticas sociales avanzadas, participaciĂłn ciudadana y defensa de la soberanĂa fiscal y competencial, un programa más de mandato popular, casi un plebiscito, que ideolĂłgico. Aquel no fue un gobierno con una direcciĂłn ideolĂłgica reconocible, entre otras cosas porque detrás de Ă©l convivĂan media docena de fuerzas polĂticas distintas apoyándolo. AĂşn asĂ, a pesar de una feroz oposiciĂłn tanto del socialismo de Ferraz como de las derechas en estado de shock por la pĂ©rdida del poder, se consiguiĂł poner las bases del cambio, revertir las cuentas pĂşblicas forales (en quiebra tĂ©cnica en 2015), renegociar el Convenio EconĂłmico con el Estado en tĂ©rminos más justos para Navarra y recuperar el rumbo de una sanidad pĂşblica degradada en manos de mutuas y subcontratas. Incluso hubo tiempo en esos cuatro años para reducir los Ăndices de desigualdad* y desequilibrio territorial.

2019. Como perder la centralidad, ganando votos.
Fruto de aquel trabajo, cuatro años despuĂ©s, la cosecha de votos de Geroa Bai aumentĂł en casi un 12%, (de 53.497 en 2015 a 60.323 en 2019) una rara avis en el caso de partidos en el gobierno. Sin embargo y sorprendentemente para muchos, en una decisiĂłn no consultada a sus bases, nunca bien explicada y con el razonamiento de que el PSN, que llevaba cuatro años luchando con uñas y dientes contra el Cambio, habĂa sido la fuerza más «progresista»; la direcciĂłn de Geroa Bai decidiĂł traspasarle el timĂłn del gobierno…

... a pesar de que los partidos que apoyaban al Gobierno del Cambio seguĂan ostentando una amplia mayorĂa con más del 40% de los votos de los navarros, con 12.000 de ventaja sobre el tripartito de las derechas amontonadas en Navarra Suma y con más del doble de los que sacĂł la que, finalmente, fue la nueva presidenta socialista.
Con el argumento de asentar el cambio y de garantizar estabilidad en tiempos de crisis, Se actuĂł de forma anticĂclica poniendo al zorro a cuidar el gallinero, y además se homologĂł como fuerza de progreso a una fuerza que hasta el momento si algo habĂa demostrado en Navarra es que era justo todo lo contrario a eso.
Con el regreso del PSN al centro del tablero y la exclusiĂłn explĂcita de EH Bildu por el veto socialista, Geroa Bai, todavĂa muy lejos de sus objetivos finales de Cambio, ha aceptado ocupar un papel secundario en un gobierno liderado por quienes fomentan el carácter subordinado de Navarra, desactivan las polĂticas lingĂĽĂsticas y frenan cualquier reforma mĂnimamente ambiciosa. En estas dos Ăşltimas legislaturas, Geroa Bai ha dejado de pilotar el Cambio y, lo que es peor, su presencia en el gobierno tampoco le permite ejercer de oposiciĂłn. Ha pasado de motor del Cambio a convertirse en engranaje del sistema que lo bloquea. Su apuesta por la preservaciĂłn del “bloque de progreso” ha supuesto, en la práctica, la progresiva renuncia a su proyecto polĂtico y la aceptaciĂłn de la centralidad del PSN, partido abiertamente hostil a los elementos que en 2015 identificaron el Cambio Transformador, a cambio de supuestamente vigilar la irreversibilidad de lo logrado.
Este gráfico ilustra con crudeza las consecuencias del «posibilismo» cuando este se convierte en horizonte. La presencia institucional se vuelve prioridad frente a la fidelidad programática, se privilegia la gobernabilidad sobre la direcciĂłn polĂtica, y lo que fue concebido como transiciĂłn hacia un nuevo modelo, se fosiliza en gestiĂłn sin rumbo.

Una oportunidad perdida… para siempre?.
El caso Geroa Bai muestra hasta quĂ© punto la falta de una firmeza ideolĂłgica clara conduce a la erosiĂłn paulatina del proyecto. No es solo un error táctico: es una pĂ©rdida de sentido. Si se asume que el cambio lo capitanea un partido (PSN) que durante la legislatura 15/19 ya demostrĂł que no querĂa cambiar nada de lo esencial, ÂżQuĂ© papel queda por jugar? ÂżQuĂ© relato se puede ofrecer al electorado progresista y euskalzale, cuando las decisiones claves —lingĂĽĂsticas, fiscales, sociales— las marca un partido que representa la continuidad del status quo y la subordinaciĂłn permanente a Ferraz?.
El posibilismo, lejos de ser «puente entre fuerzas diversas» ha pasado a convertirse en un laberinto sin salida. Sin una reorientación estratégica clara, agotada la propuesta del Cambio que dio sentido a su nacimiento, Geroa Bai hace ya tiempo que ha iniciado el descenso hacia la irrelevancia o la absorción.
Ese giro hacia una propuesta ideológica consistente que supere la lógica del posibilismo no es que sea necesario, es urgente. Con el sanchismo en horas bajas tras los escándalos, el PSN metido en un lodazal, Podemos hundido, desorientado y sin rumbo y con EH Bildu en su techo electoral, Geroa Socialverdes tiene en sus manos la posibilidad de ofrecer a los ciudadanos navarros retomar el proyecto de cambio que galvanizó a la sociedad navarra hace 10 años. Un proyecto que no se limite a la gestión del statu quo, sino que haga de la recuperación del Cambio su eje central, con una visión clara de futuro, estructural y profundamente democrática. Y nada de eso se conseguirá sin recuperar el hilo ideológico que la Geroa Bai de 2015 promovió entonces, pero que ha quedado diluido en los compromisos «posibilistas» de los últimos años.
PrĂłxima entrega:
SOCIALVERDES A ESCENA.
