
Siempre he defendido que la dicotomĂa euskaldunes/castellanoparlantes es una falacia. No existe una comunidad euskaldun contrapuesta a otra castellanoparlante. Existe sĂłlamente una comunidad, y una parte mayoritaria de esa comunidad, sean ellos personalmente polilingĂĽes o no, acepta que esta sociedad es bilingĂĽe, mientras que otra se niega a aceptarlo. Esta Ăşltima parte, la negacionista del carĂ cter bilingĂĽe de la sociedad en la que vive, es además la más belicosa.
Escudada en su supuesta libertad para elegir idioma, cosa que nunca nadie le ha negado, amplĂa ese derecho a no verse obligada a ver ni escuchar en medios pĂşblicos rotulaciones o señales de tráfico en otro idioma que no sea el suyo. Y asĂ, valora como ofensa a la libertad de elecciĂłn que las entradas de una poblaciĂłn estĂ©n rotulada en bilingĂĽe, murmura y carraspea cuando el lendakari inicia su discurso en euskera o denuncia el «dispendio» de fondos pĂşblicos que supone instalar un sistema de traducciĂłn simultánea en el Congreso. En suma, se califica de imposiciĂłn cualquier avance, ordenanza o ley que promocione o dĂ© visibilidad al idioma que no toleran.
Yo no quiero una sociedad euskaldun sino una bilingĂĽe (o plurilingĂĽe) donde, como en la mayorĂa de los paĂses europeos, una de las lenguas sea la de mi paĂs. El problema es que una parte minoritaria de esa misma sociedad se niega avanzar hacia ese horizonte, aduciendo unos supuestos «derechos lingĂĽĂsticos» que por lo visto sĂłlamente asisten a los monolingĂĽes cervantinos.
Argumentan además que en nuestras Comunidades Vascas el uso del idioma propio ya está protegido, para ellos incluso excesivamente. Más que en ningún otro lugar de Europa.
DeberĂan saber que en Italia existen comunidades como Bolzano – Alto Adige (una comunidad similar a Navarra en poblaciĂłn y superficie), en las que todos los ciudadanos tiene derecho a ser atendidos en su idioma materno. En consecuencia si no tienes la capacitaciĂłn en alemán no puedes acceder a la funciĂłn publica ¡Y esos derechos lingĂĽĂsticos y otros propios de los germanoparlantes sudtiroleses estan garantizados por un tratado con Austria!.
ÂżEl problema va a ser que nosotros no tenemos un «Gran Hermano» que garantice los derechos lingĂĽĂsticos de nuestro pequeño paĂs?.
«Se busca la impunidad de cualquier medida decidida en nombre de la lengua vasca.«
Alberto LĂłpez Basaguren.
Es asombroso que una personalidad como Basaguren hable de «impunidad en nombre de la lengua vasca» mientras sugiere que rebasar los porcentajes de los Ăndices IOC es vulnerar los derechos de los pobrecitos castellanoparlantes. Y lo es porque segĂşn el mismo decreto, (por cierto con ya más de 25 años de existencia), los IOC son Ăndices de mĂnimos (Art. 17), y como tales deben ser contemplados, porque ese es el espĂritu que en todo el Decreto se transmite y porque el mismo nombre IOC (obligatorio) asĂ lo sugiere. Además, si el carácter de los ratios que contemplan los apartados a, b, c, y d del mismo artĂculo fuera de máximos, eso supondrĂa para la CAV una zonificaciĂłn, esta vez municipal, aĂşn peor que la existente en la Comunidad Foral.
«ArtĂculo 17 – Con objeto de promover la progresiva normalizaciĂłn del uso del euskara en las Administraciones PĂşblicas Vascas, se establecen los siguientes objetivos mĂnimos que las entidades incluidas en el ámbito de aplicaciĂłn del presente Decreto deberán alcanzar en la medida en que su correspondiente Ăndice de obligado cumplimiento lo permita.»
ArtĂculo 17 del Decreto 86/1997 del Gobierno Vasco.
Como es igual de asombroso y preocupante que algunas voces, poco sospechosas de antivascas, nos adviertan de que cuidado con lo que queremos, (nada menos que que se cumpla la ley y se respete la autonomĂa municipal), no vaya a ser que algĂşn juez se cabree y nos recorte todavĂa más los derechos lingĂĽisticos.
Ni nosotros necesitamos cabrearles, ni ellos necesitan excusas. Manejan como nadie los hilos y los tiempos de la justicia. Saben perfectamente cual es momento exacto para que sus recursos sobre cualquier asunto que ellos aborrezcan, lleguen puntualmente a la mesa del juez Garrido de turno.
La dura realidad es que conscientemente, bajo la excusa de los supuestos derechos de castellanohablantes, negacionistas de los derechos de hablantes de otras lenguas, se laminan los derechos lingüisticos de los demás. Bajo el escudo de los ratios de uso del euskera se niega el derecho de los monolingües que aspiran a dejar de serlo. Y es que para algunos en el fondo hablar castellano, como ser español, es la única forma natural de andar por el mundo.
Siempre se olvida interesadamente que los derechos lingĂĽĂsticos, como todos los derechos, no obligan y los son para todos los ciudadanos, independientemente de que luego los usen o no. Y que los derechos no pueden estar condicionados a porcentajes.
ÂżO aceptarĂamos una zonificaciĂłn de la Ley de Libertad Sexual en funciĂłn de los homosexuales que haya en cada municipio?
@gukgeuk 231103
