EUROPA, EL LARGO CAMINO HACIA EL ESTADO DEL BIENESTAR. (EPILOGO)

Y AHORA?

En 1994 John Nash recibió el Premio Nobel de Economía por sus aportaciones a la teoría de juegos,  uno de cuyos capítulos más interesantes es conocido como El equilibrio del miedo en el que viene a demostrar que las estrategias individuales, por muy acertadas que éstas sean, de nada sirven si el resto de los agentes del juego no cambian la suya, porque a pesar de lograr el mejor resultado posible para cada jugador el resultado podría ser mejor coordinando sus estrategias. Este enrevesado enunciado se explica perfectamente en el dilema del prisionero que muestra hasta que punto dos o más jugadores pueden sabotearse mutuamente, incluso en perjuicio de todos.

John Nash, creador de la Teoría de Juegos y Russell Crowe en su papel en la pelicula Una mente maravillosa (2001).

La realidad es que el capitalismo, desde su última crisis, no ha modificado en nada sus prácticas depredadoras y aún menos sus bases éticas como Sarkozy postulaba, el sálvese quien pueda sigue siendo consustancial con el neoliberalismo, su brazo politico, que ni por un momento se plantea renunciar a sus estrategias individualistas ni menos coordinarlas para conseguir un resultado mejor para todos.

En 2022 esta Europa mutilada, cada vez más dependiente industrialmente de China, geoestratégica y culturalmente tutelada por el socio americano y energéticamente dependiente del ciclotímico vecino ruso está en horas bajas. Los nacionalismos egoístas, grandes y pequeños, el empobrecimiento cultural que, paradójicamente, nos ha traído la era digital y la tutela de las instituciones democráticas desde los poderes económicos y mediáticos, están dando la medida de lo que en realidad es la UE: un espacio de 450 millones de consumidores. Un mercado libre para Alemania, sin apenas conciencia común de ciudadanía ni proyecto de futuro más allá de unas instituciones comunes devenidas en un fin en sí mismas. El Estado del Bienestar europeo está lejos de ser una realidad.

A finales del XIX Bismark construyó una nación a partir de una multitud de estados, reinos y principados. Cada uno con su historia, sus intereses y sus pequeños egoísmos. Quiso hacerlo a cañonazos y eso a Europa le costó 3 guerras y millones de muertos. Finalmente el Canciller de Hierro se dio cuenta de que una nación unida no era la suma de pequeños territorios y de que no existiría una ciudadanía alemana sin un interés común que la fraguase y el brutal militar prusiano tuvo la genialidad de cohesionarla alrededor de un interés común, identificando el Estado Social con la nación. El bienestar con la ciudadanía.

Hoy en día, como en la Alemania de mediados del XIX, en Europa coexisten multitud de pequeños estados del bienestar. Dispersos, desiguales, descoordinados y a veces excluyentes unos de otros. Incomprensiblemente Europa como tal está ausente en este terreno tan importante del Estado del Bienestar. Tan importante como que es el cuajo con el que llegado el momento (si llega) emulsionará en una conciencia europea lo que hoy no es más que una diversidad de pequeñas, o no tan pequeñas, ciudadanías diferentes. Del mismo modo que el Estado Social de Bismark fraguó los principados y reinos germanos en lo que hoy es Alemania.

Porque, y esto debe de quedar muy claro, no seremos ciudadanos europeos hasta que el modelo europeo de Estado del Bienestar nos acoja a todos. O, dicho de otro modo, es el Estado del Bienestar el que dará la carta de ciudadanía a los europeos del futuro.

«Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho»

Rober Schuman

Hoy algunos creen que con sanidad, educación y vivienda más o menos garantizados por el Estado ya se puede certificar a este con el label EdB. Algunos incluso piensan que se ha ido demasiado lejos, que esto es una fiesta que sólo sirve para alimentar perezosos y atraer a inmigrantes del tercer mundo. No pueden estar más equivocados unos y otros. Si Europa no da el siguiente paso hacia adelante, dentro de una o dos generaciones será la parte de Eurasia económica, energética y geopolíticamente insignificante que predijo Brzezinski. Así que mejor pongamos manos a la obra:

I. FIN DEL PROTECTORADO.

EUROPA DEBE LIBERARSE DE TUTELAS Y EMERGER COMO UN ESPACIO SOBERANO.

Ya hemos comprobado que las ayudas de aliados más o menos afines devienen más temprano que tarde en dependencia militar, tecnológica y colonización cultural. El protectorado americano sobre la Unión Europea debe terminar. La OTAN se creó en un tiempo y marco determinados que ni por el forro son los actuales, aunque algunos pretendan refundarlo por razones ideológicas y económicas inconfesables. Ese espíritu liberador que en los años 60 impulsó a Francia a abandonar las estructuras militares de la OTAN para «que Francia ejerciese su plena soberanía en materia defensiva» debe emerger nuevamente, esta vez con señas europeas.

«Treinta años después de la firma de la Carta de París, en las fronteras de Europa, la independencia de nuestros países vuelve a estar amenazada. Para enfrentarnos a estos nuevos desafíos, Europa necesita afirmar una soberanía europea común en los ámbitos de la seguridad, el desarrollo de las tecnologías y la protección de los bienes comunes.» Jean-Yves Le Drian, Ministro de Europa y Asuntos Exteriores de Francia.

La PESCO debe ser algo más que un órgano que se limite a coordinar comunicaciones, intendencia, sanidad militar y vías rápidas terrestres y aéreas para el desplazamiento de unidades militares y convertirse en un Mando Único de estrategias de defensa y recursos militares europeos. Paso previo para un ejército europeo. León Blum tenía razón, Europa no le escuchó entonces y lo pagó muy caro. La historia se repite, siempre.

II. NUEVO SERVICIO PUBLICO.

SERVIR EN LUGAR DE DIRIGIR.

Un Nuevo Servicio Público que supere las contradicciones y los fracasos de la hegemónica y obsoleta Nueva Gestión Pública implantada por Margaret Thatcher y extendida hoy en día por todo el hemisferio occidental. Un Nuevo Servicio Público que valore la importancia de las personas y no solo su productividad. Que priorice el interés común de la sociedad sin obviar los intereses particulares del ciudadano. Que empodere a la ciudadanía y a los servicios públicos facilitándoles espacios para el emprendimiento. Que rinda cuentas ante el ciudadano y no ante los poderes económicos o mediáticos.

III. RBU (RENTA BASICA UNIVERSAL)

NO HAY LIBERTAD EN LA POBREZA.

¿QUÉ ES LA RBU?. Wikipedia define la Renta Básica Universal como «El derecho de todo ciudadano y residente acreditado a percibir una cantidad periódica que cubra, al menos, las necesidades vitales sin que por ello deba realizar contraprestación alguna.»

  • Se percibe del gobierno o cualquier otro ente público, simplemente por ser miembro de pleno derecho de la sociedad.
  • El ciudadano tiene derecho a percibirla incluso aunque no pueda o quiera trabajar, además de cualquier ingreso recibido por otros medios.
  • Es una prestación personal que no depende de las fuentes de renta ni de las circunstancias familiares del perceptor.
  • No es un subsidio, ni una ayuda, ni caridad. Es un derecho subjetivo que la Administración se obliga a prestar a sus ciudadanos, como la educación, la vivienda o la sanidad.

La idea ni es nueva ni es tan rompedora, es tan «utópica» como en su día lo fueron la prohibición de la esclavitud, las vacaciones pagadas o la sanidad universal. Pero está perfectamente enmarcada en el progreso social, el bienestar y la sostenibilidad. Tampoco es una idea revolucionaria ni privativa de la izquierda. Organizaciones como el Club de Roma, políticos como Roosevelt o Barak Obama, lideres espirituales como el Papa, empresarios como Warren Buffet, Elon Musk o Bill Gates han defendido diversas modalidades de RBU. No como un tipo de socialismo uniformizador por la base, sino precisamente como superador del sistema capitalista.

Obviamente tiene detractores, especialmente desde el campo económico que argumentan su inviabilidad económica e incluso ética con argumentos de todo tipo. Analicemos algunos de estos:

DESINCENTIVA EL TRABAJO. En parte es cierto. Pero según las experiencias realizadas, la pequeña parte de la población que renuncia a trabajar lo hace por razones de edad, condiciones familiares u obsolescencia tecnológica. La mayoría opta por quedarse en casa cuidando ancianos o niños y desarrollando una función social. En cualquier caso, en una sociedad con unos índices de desempleo de 2 cifras y donde el trabajo será cada vez un bien más escaso (*), no parece que el que un pequeño porcentaje de personas abandonen el mundo laboral vaya a suponer un problema. Más bien parece un factor que favorecerá la reducción del desempleo.

(*) Según diversos estudios, dentro de 3 décadas, la mayoría de los trabajos rutinarios, peligrosos o técnicamente no muy complejos, serán desempeñados por un algoritmo o un robot. Eso supondrá un inmensa pérdida de puestos de trabajo y un aumento brutal de gente (y de consumidores) sin recursos. El mismo sistema productivo y económico estará en juego.

¿NO SERÍA MEJOR SUPEDITAR ESE PAGO A UN SERVICIO SOCIAL? La RBU está vinculada a un derecho ciudadano: El de tener cubiertas sus necesidades mínimas. Además elimina los típicos espejismos de la pobreza, (si recibo una ayuda por estar desempleado, es mejor seguir desempleado). Por otra parte, el ver reducido el riesgo personal es un incentivo para el emprendimiento empresarial. Algunos autores defienden que la RBU tiene un claro efecto en el impulso del emprendimiento y por lo tanto en el crecimiento económico.

¿ES ÉTICO RECIBIR DINERO A CAMBIO DE NADA? Seguramente es el punto más controvertido. Como en todo, la casuística será muy diversa y algunas veces se producirán excesos. En cualquier caso, siempre será más injusto socialmente que alguien que necesite trabajar no encuentre empleo y caiga en la pobreza.

La historia de la RBU. Por el Quinto poder.

¿ES LA RBU UNA ESPECIE DE SOCIALISMO ENCUBIERTO? De hecho es todo lo contrario. La RBU sólamente puede llevarse a la práctica en el marco de una economía libre de mercado. Los  think-tanks conservadores norteamericanos consideran a la RBU como el «mecanismo de salvaguarda del capitalismo ante la extensión de la desigualdad» y un antídoto contra la inestabilidad social, como en su día lo fue el Estado del Bienestar contra las revoluciones socialistas. Algunos economistas liberales van más lejos: Lo preconizan como una simplificación de los estados del bienestar, que elimina ineficacias y costes burocráticos y es un buen soporte para flexibilizar el empleo al no dejar a nadie en situación de exclusión ante los cambios bruscos de la economía y lo mercados.

¿CREA INFLACIÓN? A veces se equipara la RBU con el  helicopter money (algo sí como arrojar millones de euros sobre las cabezas de la gente desde un helicóptero). Este tipo de políticas, en contextos de recesiones como las de Argentina, se ha demostrado que crean inflación. Es importante no perder de vista que la RBU sólamente puede implantarse en un entorno de economías capaces de crear riqueza. Y en ese marco no significaría la puesta en circulación de una mayor base monetaria, sino la redistribución de la base preexistente. En suma, la lucha contra la concentración del capital en cada vez menos manos.

¡PERO ESTO ES CARÍSIMO!. No tanto, Se calcula que el coste de la RBU es de entre un 10 y un 25% del PIB, dependiendo del nivel de desarrollo de la sociedad (a más desarrollo menor coste). Por otra parte no se valora la carga que para la sociedad supone su NO IMPLANTACIÓN. Gran parte de las ayudas, subsidios, fraudes, controles, burocracias,… desaparecerían de los presupuestos de las administraciones, además de otros intangibles como mejora de la salud general de la sociedad, disminución del delito, apoyo a la emancipación de los jóvenes, el acceso a un empleo digno o el fin de la dependencia económica de la mujer. Finalmente, no es un dinero «gastado y perdido», ese dinero vuelve al mercado y recorre las venas de la sociedad, supone un estímulo a la actividad económica, al comercio y al consumo.

SI PERO, ¿ESTA FIESTA QUIEN LA PAGA?. Oiremos muchas veces esta pregunta retórica. Sobre todo en boca de rentistas improductivos adoradores del mercado libre, en boca de supuestos emprendedores cuyo modelo de competitividad es pagar en B salarios de miseria, en boca de algunos apóstoles de la doctrina del esfuerzo cuyo único merito ha sido heredar fortunas en tercera o novena generación (*) y en los medios de comunicación financiados por todos los anteriores. La respuesta es que por supuesto que la paga la sociedad. Toda la sociedad. Entre todos y todas, cada cual según sus recursos, detrayendo una parte del beneficio que la propia sociedad aporta a cada persona.

(*) En Europa las grandes fortunas siguen en manos de las mismas familias desde hace 500 años.

Según un estudio de la FEDEA, el fraude fiscal en España supone un 4% del PIB entre IRPF, IVA e Imp. de Sociedades, (unos 40.000 millones de €/año). Las evasiones de capital otros 7.400 millones en impuestos no declarados y las rentas inmobiliarias, propiedades ocultas y rendimientos de autónomos y profesionales, lo más difícil de cuantificar, pero probablemente una cantidad equivalente a la suma de las anteriores. Si a eso sumamos que aproximadamente el 20% de de la economía en este país es sumergida, simplemente eliminando una parte de este gigantesco fraude, implantando una fiscalidad equilibrada, progresiva y verde ya tendríamos las fuentes de financiación necesarias para implantar la RBU. Además con superávit.

«Un entorno avanzado, que supere el marco competitivo actual para pasar a otro colaborativo.»

EPILOGO. Existen dos condiciones para que una sociedad pueda ofrecer una Renta Básica Universal a sus ciudadanos: Disponer de un grado de desarrollo económico que lo permita y de un corpus social culto y cívicamente concienciado. En suma, un entorno avanzado, que supere el marco competitivo actual para pasar a otro colaborativo. Es imprescindible avanzar hacia modelos económicos y sociales basados en el conocimiento, la innovación y la cooperación. Sólo así será posible alcanzar la utopía de una RBU en un sistema democrático y participativo.

Hoy, una RBU estructural es imposible. Pero nada nos impide trabajar para crear el marco que lo permita. Porque lo que hoy es imposible, mañana seguramente será imprescindible.

Gukgeuk 220228

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